La Barriada/Martín Aguilar/Naranja, color preferido de Sheinbaum

Muy interesante será escuchar hoy las maromas lingüísticas que tendrá que hacer Claudia Sheinbaum para no decretar el regreso de la CDMX al semáforo rojo, luego de que el fin de semana pasado los hospitales rebasaron la ocupación que ella misma puso como límite.

Como cada viernes, la jefa de Gobierno actualizará las medidas que su administración tomará para contener la pandemia que parece fuera de control, ante la indiferencia de muchos ciudadanos, pero sobre todo de las autoridades federales.

La gobernante había advertido que si el número de hospitalizaciones rebasaban las 5 mil 127 camas, la capital regresaría al rojo; al domingo pasado se habían alcanzado las 5 mil 174 y contando.

Por supuesto que todo el mundo da por hecho que la CDMX no será cerrada por nada del mundo, pues en Palacio Nacional no lo permitirían, ¿pero entonces con qué va a salir Sheinbaum para justificar que todo siga igual a pesar del peligro?

Porque el responsable nacional del combate a la pandemia, Hugo López-Gatell, lleva meses opinando justamente todo lo contrario a Claudia en este tema, incluso, más de una vez han trascendido a la opinión pública sus diferencias.

Mientras la jefa de Gobierno promueve el uso de cubrebocas, el funcionario federal asegura que su funcionamiento no tiene sustento científico, sin importar lo que diga la OMS. Mientras Claudia aumenta las pruebas para detectar contagios, López-Gatell señala que eso no funciona.

Si ambos funcionarios no concuerdan en lo más mínimo, ¿qué criterios se tomarán entonces para decidir las acciones a seguir en la capital del país para proteger a sus habitantes ante el aumento de casos?

Si en Palacio Nacional insisten en señalar que la pandemia se ha manejado de forma magistral, y que incluso México debería ser ejemplo mundial en el tema, ¿cómo diablos se pueden contradecir los otros números del subsecretario de Salud?

Lo malo de Sheinbaum es que sueña con la candidatura presidencial en 2024 y no puede rebelarse ante las indicaciones del gobierno federal. Y es una lástima para los capitalinos que no se atreva a hacer lo que hacen otros gobiernos estatales, que ignoran a López-Gatell.

Y se da por hecho que la ciudad no regresará al semáforo rojo, lo único interesante —y hasta morboso— será ver cómo justifica Claudia su decisión, pues ni siquiera creen que se atreva a decretar el uso obligatorio del cubrebocas.

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