Trabajadores de Femsa y Coca Cola exigen aumento salarial

Rebeca Marín

“Hoy no se vendió agua Ciel en Puebla. Espero que la gente nos entienda y nos apoye”, dice Efraín, un joven chófer que labora para la unidad operativa de Ciel, filial de Coca Cola FEMSA, en la ciudad de Puebla. Él es uno de los poco más de 200 trabajadores que exigen a la empresa un incremento salarial justo por su trabajo, que les permita hacer frente a la incontrolable alza de precios en los alimentos de la canasta básica.

Efraín explicó a esta casa editorial que al momento, los salarios semanales que ofrece la empresa son de 800 pesos, esto es, sin contar la reducción de impuestos y el pago de otras cuotas, tal como el pago de Infonavit. Además, señala que las comisiones son injustas, en comparación con todo el trabajo que deben hacer todos los días:

Visitamos 200 casas al día (…) y tenemos que cumplir con una cuota semanal de 660 garrafones

Fue a las 7 de la mañana de este lunes, cuando chóferes, auxiliares y vendedores al servicio de esta organización se congregaron a las afueras del inmueble ubicado en el bulevar José María Lafragua, en la colonia Xilotzingo de la capital poblana. Bajo la consigna “Con un 3 por ciento no podemos solventar nuestras necesidades”, los obreros pidieron ser escuchados.

Esto ocurre después de que el 23 de marzo integrantes del Comité Sindical Agua Puebla, representación de ese gremio trabajador se reunieron con directivos de la organización el pasado 23 de marzo. Sin embargo, pese a enlistar todas las necesidades de los trabajadores, Coca Cola FEMSA se negó a ofrecer un incremento de sueldo superior al 3 por ciento, afirmó José Alberto Vivanco Lázaro, representante del grupo.

Explicó que durante esa reunión se estableció que los 206 trabajadores agremiados de la organización, no estaban en condiciones de sostener más sus condiciones de vida, especialmente por los altos costos de alimentación que imperan en el estado. Para ello, se pidió un incremento superior al 9 por ciento, siendo esta una cantidad justa por lo laborado, asegura. Sin embargo, establece, las súplicas no fueron escuchadas y la negociación fue rechazada y sólo les ofrecieron un 3 por ciento más de lo que actualmente perciben.

“Si bien estamos arriba del salario mínimo, con el tema de la inflación no podemos tener un salario tan bajo (…). Nuestra familia, nuestras esposas, tienen que estirar el billete y ahorrar mucho para solventar nuestras necesidades primordiales”, puntualiza.

Resaltó que por ningún motivo se busca afectar a la empresa, especialmente porque las condiciones laborales no son malas. No obstante, lamentó que los directivos se muestren apáticos ante las exigencias de su comunidad. “Queremos que se solucione y volver ya a nuestras actividades”, externó.

Finalmente, quien también acompaña la lucha, es Emmanuel, un chófer y vendedor de la empresa que labora día a día de ocho de la mañana a siete de la noche. En entrevista, relató que la creciente alza de precios en productos de la canasta básica, son insostenibles para su familia. En su caso, son cinco las personas que dependen directamente de su sueldo: su madre, esposa y sus dos hijos, por lo tanto, los recortes de ciertos productos han sido recurrentes, especialmente en el caso de alimentos, sostiene.

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