La Barriada/Martín Aguilar/Nadie sabe para quién trabaja

Independientemente de los resultados de la consulta del próximo domingo para la revocación de mandato, al interior de Morena se van a soltar los demonios, pues cada tribu reclamará el pago de su contribución a la canasta de votos para la causa.

Si ya de por sí en la 4T los caníbales andaban desatados, sobre todo después del banderazo de sus dirigentes para violar la ley con tal de que las urnas luzcan llenas, la competencia por ver quién acarrea el rebaño más grande en la capital será lo que marque la jornada.

Y es que el operativo diseñado consiste en haber nombrado a los llamados padrinos, que son los responsables territoriales de llevar votantes a las casillas y estarán distribuidos en todas las alcaldías de la capital.

Pero esos padrinos no estarán solos en el acarreo, pues con ellos irán los “zetas”, conocidos así por ser parte de la estructura del Zócalo, y que básicamente están en la nómina de Participación Ciudadana.

Dispondrán de recursos públicos para el acarreo, como son camiones del sistema oficial de transporte público, tal como ocurrió en el acto del pasado miércoles en el Monumento de la Revolución, donde legisladores, dirigentes y gobernantes locales de Morena hicieron un mitin.

Aunque van solos el domingo, pues la oposición limitará su participación a vigilar algunas casillas para documentar las irregularidades que se presenten, entre los responsables no hay mucha confianza para alcanzar la meta.

La razón es que en el simulacro realizado el domingo pasado, para ensayar el guion que deberán seguir el día de la jornada, los resultados fueron un auténtico fiasco.

Los morenos tendrán la puerta abierta para retacar las urnas a placer, ya que la oposición ni siquiera se ha tomado la molestia de nombrar representantes en todas las casillas electorales, para vigilar que sus rivales no se atasquen como acostumbran.

Entre algunos operadores del partido en el poder se comenta que el retaque de urnas será en dos episodios. La primera parte será de la apertura a la hora de la comida con votación real, para tener datos concretos de cuál es su base.

La segunda etapa será previo al cierre de las casillas, cuando se movilizarán sus estructuras para embarazar urnas y sumar lo más que puedan, aunque sea de forma artificial.

Independientemente de los votos, el 10 de abril será el banderazo de arranque para 2024, por lo que Morena empezará a mostrar su rostro más radical en contra de todos sus enemigos, incluyendo a las autoridades electorales.

Y entonces vendrán peores épocas para la CDMX, pues la guerra se centrará en destruir a los opositores, boicoteándolos para hacerlos quedar mal, sin importar que entre las patas se lleven a la ciudadanía.

Está claro que a partir del lunes los demonios andan sueltos.

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