Cada habitante del planeta genera una media de casi cuatro toneladas anuales de CO2

Martín Aguilar

Para “descarbonizar” al Congreso de la CDMX, necesario “apagones” en todas sus oficinas

Preocupada por el cambio climático a nivel mundial, así como sus consecuencias en el país, y sobre todo en la Ciudad de México la diputada Silvia Sánchez Barrios no quita el dedo del renglón en busca de que todas las oficinas gubernamentales, así como privadas hagan conciencia de este “cáncer” el cual nos puede llevar a la muerte y aún más ahora que la población en todo el globo terrestre es de ocho mil millones de personas.

Debido a lo anterior insiste por medio de un Punto de Acuerdo que la Oficialía Mayor de este Honorable Congreso, en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Económico, diseñe e implemente un plan de ahorro permanente, transparente e informativo de energía eléctrica como el programa Ciudad Solar, en las respectivas oficinas y edificios, con el objetivo disminuir el consumo eléctrico y con ello lograr mitigar nuestra huella de carbono.

Para plantear este Punto de Acuerdo, la legisladora tomó en cuenta los niveles de gases de efecto invernadero los cuales “han alcanzado los niveles más altos de la historia, debido principalmente a la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón) para la producción de energía. La enorme huella de carbono generada por nuestras ciudades es el resultado de una falta de consciencia, de una mala planeación, de un mal diseño urbano”.

Y agregó “esta crisis climática está provocada por un modelo de desarrollo depredador, destructor que ya llegó a sus límites y que es fundamental replantear para la vida de todas las especies, incluyendo para la vida humana.

“Hace unas semanas, agregó, este Congreso de la Ciudad de México exhortó a las 16 alcaldías a declarar la emergencia climática e impulsar acciones contundentes en la materia. Sin embargo, como poder legislativo debemos dar el ejemplo a la ciudadanía promoviendo la reducción del consumo colectivo de energías y el uso de energías más limpias que permitan reducir la huella de carbono provocada por nuestras actividades legislativas cotidianas. Desde el Congreso de la Ciudad debemos ser congruentes con estos compromisos ambientales y con nuestra responsabilidad de proteger el interés colectivo y el bienestar social”.

Asimismo, señaló “por eso debemos priorizar las temáticas ambientales en la agenda legislativa, pero también saber cuál es nuestro nivel de contaminación por nuestras labores, encontrar soluciones para disminuirlo y elaborar acciones concretas para “descarbonizar” el Congreso de la Ciudad de México.

Además, agregó “esta es una batalla por la supervivencia de la humanidad. La situación es grave y debemos de estar a la altura del reto, desde lo individual hacia lo colectivo. Las oportunidades y soluciones existen. Es cuestión de despertar desde cualquier trinchera”.

¿Pero qué es la Huella de Carbono? De acuerdo a los expertos como , Iberdrola, señala “es la que representa el volumen total de gases de efecto invernadero (GEI) que producen las actividades económicas y cotidianas del ser humano.

Entonces, comenta la legisladora “Cada vez que viajamos en coche, cargamos el teléfono móvil o ponemos una lavadora, entre otras miles de rutinas, dejamos atrás una estela de gases que se acumulan en la atmósfera y sobrecalientan el planeta. Estas emisiones aceleran el cambio climático, como advierte la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y si no las neutralizamos a tiempo con la descarbonización de la economía y otras medidas, como los impuestos ambientales, nos espera un mundo más inhóspito a la vuelta de la esquina.

Sobre la huella de carbono personal, agregó “es la que origina un solo individuo en su vida cotidiana al desplazarse, consumir, alimentarse y utilizar recursos como la energía. La ONG ambiental The Nature Conservancy estima que cada habitante del planeta genera una media de casi cuatro toneladas anuales de CO2, mientras que en países como Estados Unidos esta cantidad se cuadruplica por persona y año”.

¿Cómo calcular tu Huella de Carbono?

La calculadora que ofrece la ONU para calcular nuestra huella de carbono tiene en cuenta aspectos de nuestro hogar —tipo de vivienda, tamaño, eficiencia energética, etc.—, nuestro modo de transporte habitual y nuestro estilo de vida, como el consumo de carne y productos locales, o la gestión de los desperdicios alimentarios o los desechos tecnológicos.

Conocer la huella de carbono personal u organizativa es útil por las siguientes razones: sirve para identificar las emisiones GEI y reducirlas, permite poner en valor el desempeño ambiental de una organización a nivel de comunicación corporativa, puede utilizarse como herramienta divulgativa para sensibilizar sobre el coste ambiental y, fundamentalmente, es una herramienta efectiva para la gestión ambiental y energética.

Y PARA REDUCIR LA HUELLA DE CARBONO TAMBIÉN RECOMENDÓ LO SIGUIENTE: “Sin duda los próximos años serán decisivos en la batalla contra el cambio climático y nuestro éxito dependerá, sin duda, de nuestra capacidad para disminuir la huella de carbono estos son algunos consejos que ayudarán a conseguirlo:

Apostar por un consumo responsable, basado en productos de proximidad y elaborados de forma sostenible, y montando un huerto urbano propio

Movernos de forma más sostenible, es decir en transporte público, bicicleta o a pie, y comprar vehículos más respetuosos con el medio ambiente.

Elegir un consumo de energía de origen 100 % renovable, hay que adquirir electrodomésticos de bajo consumo y regular la calefacción y el aire acondicionado para ahorrar energía, así como disminuir la cantidad de residuos: reutilizar los envases, reciclarlos y, si no es posible, tirarlos al contenedor correspondiente”.

SOBRE LA HUELLA DE CARBONO DE LAS EMPRESAS SEÑALÓ, DE ACUERDO A LO QUE MANIFIESTA IBERDROLA “que al igual que las personas, las entidades también realizan actividades que producen gases de efecto invernadero como, por ejemplo, durante la fabricación, el transporte o el consumo energético. La huella de carbono corporativa mide todas las emisiones GEI de las empresas y su alcance, tanto si son directas y pueden controlarlas como si no.

En este sentido, las compañías suelen tener la opción de reducir o compensar su huella de carbono. ¿Cómo? Mejorando su eficiencia energética, consumiendo energía de origen 100 % renovable, realizando campañas de sensibilización, invirtiendo en proyectos medioambientales, abonando impuestos verdes o comprando toneladas de CO2 en el mercado internacional de emisiones, entre otras acciones.

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