La Cultura como medio de desarrollo de una nación.
Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.
Pitágoras
Por Victoria Carrasco
En la “Cuarta Transformación de México” encabezada por Andrés Manuel López Obrador, se esté descuidando de manera preocupante el rubro de apoyo a la Cultura; pues como pudo apreciarse en el marco de una comparecencia pública realizada el 19 de diciembre de 2018, donde la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, mencionó que los recortes al presupuesto de su área, (y que entran dentro del Plan de Austeridad del Presidente de México), son resultado de un ahorro administrativo pues:
“Todos los recursos que se puedan obtener de estos procesos serán bien utilizados de manera permanente, el presupuesto que nosotros estamos proponiendo no vulnera en lo absoluta la actividad sustantiva y artística. Las reducciones están ligadas al proceso de austeridad que tienen que ver con actos y con ejercicios del administrativo ningún proceso cultural está siendo vulnerado desde la Secretaría de Cultura”.
Así contestó la nueva secretaria de Cultura ante las protestas de la comunidad artística. Y donde además enfatizó que se hizo una reducción de gastos de operación de al menos 363.4 millones de pesos, los cuales eran destinados a pagar arrendamientos de automóviles y edificios onerosos, así como seguros privados y materiales y suministros de servicios generales, ya que:
“Este presupuesto refleja un incremento del 52% para las actividades culturales, para el hecho cultural para las acciones culturales y una reducción sensible en el presupuesto destinado al trabajo administrativo. Ustedes conocen lo que es la burocracia y merma una gran cantidad de presupuesto, tenemos que ser más eficaces y acortar esos trayectos burocráticos. Los trámites y el tiempo que tarda un proceso burocrático para llegar del dinero al hecho cultural es muy largo y ese tiempo se traduce en dinero también”, dijo la secretaria de Cultura, frente a diputados, la comunidad artística y medios de comunicación.
Si visitamos el portal del gobierno de México, donde se vuelve a enfatizar que “las reducciones principales en el presupuesto de cultura corresponden a los rubros de: duplicidad de funciones, -2.1%; materiales y suministros, -9.3%; servicios generales, -5.8%, este último rubro incluye rentas onerosas, contratos de vehículos, gastos superfluos y privilegios de altos funcionarios. En el caso de los órganos desconcentrados y organismos descentralizados se sigue la misma lógica”. Y que: “El proyecto de presupuesto para el ejercicio fiscal 2018 a la Secretaría de Cultura fue de 11,716.2 millones de pesos. Para el ejercicio 2019, el aumento es de 677.9 millones de pesos, lo que significa un 1.9% en términos reales, 5.3% en términos nominales”.*
Pero a pesar de estas “confortantes” declaraciones de la secretaria de Cultura Alejandra Frausto, y de lo que puede verse en el portal del Gobierno de México sobre el presupuesto de cultura para 2019 ya mencionado; resulta que, para un país o nación que se precie de buscar su desarrollo, el destinar casi 12 millones de pesos al presupuesto de cultura ES BASTANTE INSUFICIENTE.
La cultura potencia del desarrollo del ser humano, y si un pueblo está conformado de ciudadanos educados, versados y formados en diferentes disciplinas artísticas que les induzcan a desarrollar todas sus capacidades: mentales, físicas, emocionales y/o espirituales, esos ciudadanos no van a caer en el consumo de drogas para satisfacer una necesidad de confort, relajación o de exaltación, pues el arte de manera natural otorga en el ser humano la posibilidad de autorrealización y plenitud humana.
Si queremos crear una nación fuerte, desarrollada, civilizada… será necesario que su gobierno apueste por la educación y el fortalecimiento del arte y la cultura.
La famosa frase atribuida al filósofo griego, considerado el primer matemático puro de la historia occidental, nos da pie a reflexionar la importancia que tiene la educación en las jóvenes generaciones para el desarrollo de una nación, pues si tenemos ciudadanos bien educados será más difícil (aunque no imposible), que caigan en las garras de la corrupción y del crimen organizado.
Si reflexionamos sobre la frase del filósofo de Samos, tendremos que cuestionarnos sobre que significa la “buena educación” y nos daremos cuenta que la educación no solo está basada en conocimientos científicos, datos biográficos o datos de “cultura general” que comúnmente recibimos en la escuela a nivel básico, medio o superior; sino que la buena educación, también conlleva el aprendizaje de un sistema de valores éticos y morales que generalmente recibimos desde el seno materno; pero también, de manera intrínseca el ser o estar “bien educados” implica una apertura al arte y a la apreciación estética; ya que el arte es considerado como el pináculo de la manifestación civilizatoria pues en él, se conjuntan la sensibilidad, el conocimiento, la técnica y el vínculo del artista con la sociedad circundante; esto puede observarse en las magníficas obras de Leonardo da Vinci donde por ejemplo, se mezclan técnicas pictóricas avanzadas e innovadoras para su tiempo, pero también se puede apreciar el arte reflejado en la representación de personajes importantísimos para su sociedad como puede apreciarse en el cuadro de “La última cena”.
Por otra parte, regresando al ejemplo del filósofo Pitágoras, fundador del Pitagorismo, veremos que para él, aunque era importante saber de matemáticas, también era indispensable saber de música. Y si recordamos la antigua sentencia de Confucio que puede leerse en el fragmento 25 del Lun Yu o libro primero de los Coloquios Filosóficos: “El canto de música llamado Chao era perfectamente bello y aun perfectamente propio para inspirar la virtud(…)”.
Con ello, nos daremos cuenta de la relación que hay entre el arte y la sociedad; además como se puede leer en el artículo de Liu Zhihui publicado por el Club de Lectores del Instituto Confucio sobre la Música tradicional china para la armonía del corazón y el gobierno de la nación:
“En la antigua China, Confucio fue un gran aficionado a la música y esta formaba parte de los seis artes básicos promovidos por el propio maestro: modales, música, tiro con arco, defensa, caligrafía y matemáticas. La música, evidentemente, destaca por su arte para tranquilizar y alcanzar la paz y la armonía familiar y social.
La filosofía de considerar a la música como la máxima representación de la armonía radica en la cultura milenaria china. La tradición de apreciar la música se originó en tiempos inmemoriales cuando la buena integración entre las acciones morales en la política y la melodía fue aplicada para administrar el país, a fin de conseguir la estabilidad y la solidaridad de la población. Esto logró que la cultura china antigua se configurara a través de estos dos elementos fundamentales: los modales y la música.”

