La Barriada/Martín Aguilar/Un traidor entre traidores

Cuando en marzo de 2018 Miguel Ángel Mancera eligió a José Ramón Amieva como su sucesor para los últimos nueves meses de su administración, no sólo en el PRD, sino el propio equipo cercano le recomendó que lo pensara dos veces.

En su propia burbuja le comentaron que Amieva no conocía la lealtad y que, a la primera oportunidad, lo traicionaría, pues esa fama acarreaba desde que trabajó con él en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.

Desde entonces el exjefe de gobierno sustituto generaba mal clima al interior del equipo. Tanto así que una importante política —que en ese entonces era pareja sentimental del procurador— se lo comentó varias veces.

Pero Mancera se aferró a tenerlo cerca y cuando ganó las elecciones de 2012, la relación se hizo más estrecha, al grado que se decidió por él para que cerrara la administración capitalina.

A toro pasado, los propios manceristas dicen saber por qué el hoy senador desoyó todos los consejos sobre la poca lealtad de Amieva y lo impuso: creen que más que su amigo era su cómplice en los delicados temas inmobiliarios.

Desde hace mucho se cuentan historias de cómo José Ramón presionaba de mala manera al entonces titular de la Seduvi, Felipe de Jesús Gutiérrez, para que firmara la autorización de planes que terminaban en millonarios negocios inmobiliarios.

Otro de los que quiso presionar, pero no se dejó, fue a Jorge Silva, oficial mayor del GDF, incluso se le relaciona con el tema del predio La Mexicanita, que la semana pasada acaba de ser resuelto a favor de las finanzas de la capital.

Pero mientras Gutiérrezanda huyendo de una orden de aprehensión, Amievaquiere ser alcalde de Mixquiahuala, Hidalgo, de donde es originario, para después buscar la gubernatura de ese estado.

Anda muy pegadito a Morena y se dice que quiere integrarse al morenismo, como pago a lo colaboracionista que se portó con Claudia Sheinbaum cuando fue elegida jefa de Gobierno, y él le entregó todos los expedientes durante la etapa de transición.

A juicio de manceristas y de perredistas, Amieva los traicionó —como lo ha hecho siempre y se aleja de Mancera, quien en 2018 se decantó por él como su sustituto porque eran socios en varios negocios inmobiliarios y pensaba que le iba a cuidar las espaldas.

Ya se vio que no, que mientras el senador está en la mira de Morena; José Ramón coquetea con ese partido para que lo apoyen como alcalde de su pueblo.

Por eso dicen que falta el expediente de Amieva.

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