La Barriada/Martín Aguilar/Lo que no fue, no será

Aunque siempre lo han buscado, nadie que haya sido regente o jefe de Gobierno en la capital del país ha podido dar el salto directo a la Presidencia de la República; en la época del PRI ni siquiera candidatos pudieron ser.

Quien estuvo más cerca —o al menos así lo creyó— fue Manuel Camacho Solís, pero es de todos conocida la imposición salinista de Luis Donaldo Colosio, que no sólo dejó al exregente fuera de la candidatura, sino, además, del partido, llevándose a su mejor alumno, Marcelo Ebrard.

Y eso que Camacho Solís llegó a ser el regente más influyente, por encima, incluso, de Carlos Hank González y Ramón Aguirre, que fueron muy cercanos al presidente en turno.

Tan se creía que iba a ser el sustituto de Carlos Salinas, que cuando visitaba Los Pinos los reporteros que cubrían esas actividades le hacían preguntas como: qué sentía estar frente a su futura fuente.

Ágil, respondía a bote pronto cosas como: “no sabía que ya los iban a mandar a cubrir el DDF”. Se zafaba inteligentemente de las preguntas, pero todo mundo sabía que soñaba con la candidatura.

Ya en la época que la izquierda llegó a la ciudad a través del PRD, todos los jefes de Gobierno buscaron invariablemente la Presidencia de la República, pero nadie logró brincar directamente al cargo, a pesar de haber impuesto sus candidaturas.

El primero en intentarlo fue Cuauhtémoc Cárdenas, quien se lanzó en el 2000 y fue derrotado por el panista Vicente Fox. Cárdenas había dejado en su gobierno a Rosario Robles, quien intentó construir su propia candidatura, pero el affaire Ahumada la dejó fuera.

El segundo en intentarlo fue Andrés Manuel López Obrador, quien de la Jefatura de Gobierno brincó a la candidatura perredista, pero cayó en 2006 ente el panista Felipe Calderón, en las elecciones más cerradas de la historia del país.

En 2012, Marcelo Ebrard quiso, pero fue obligado a dejarle una vez más la candidatura del PRD a López Obrador; esa vez ganó el priista Enrique Peña Nieto.

Y en 2018, el ultimo jefe de Gobierno del sol azteca, Miguel Ángel Mancera, buscó la postulación, pero al final fue obligado a declinar, pues su partido apoyó en alianza con el PAN y el MC a Ricardo Anaya, quien perdió ante el tercer intento del tabasqueño.

A pesar de que desde tiempos inmemorables quien gobernaba el centro del país era visto como un ser que sólo estaba un escalón abajo del poder absoluto, nadie ha logrado dar el brinco directamente, ¿por qué lo tendría que dar Claudia Sheinbaum, si la historia está en su contra?

Rompería todas las quinielas; primero, para ser candidata, y después, para ganar.

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