Fracasa plan energético de AMLO para reducir importaciones de gas

Rebeca Marín

Luego de dos años de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el sector energético se desliza entre la fragilidad del marco legal vigente, la captura de los órganos reguladores y una política que pretende recuperar el poder dominante de sus empresas estatales, ante su promesa de soberanía energética.

A pesar de la severa crisis económica que ocasionó la pandemia de Covid-19, traducida en millones de trabajadores despedidos y cierre de miles de pequeñas y medianas empresas, las metas gubernamentales se mantienen, mientras una dependencia energética con el extranjero se consolida: la importación de gas natural.

La actual administración ha destinado 2 billones de pesos de los contribuyentes al fortalecimiento de Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE), mientras las autoridades suspendieron más competencia privada en el sector, al limitar la participación a contratos de servicios hacia dichas compañías, mientras que el mandatario ha expresado que no le interesan los negocios privados.

El principal objetivo del gobierno autodenominado de la “Cuarta Transformación” (4T) es acabar con la importación de combustibles, principalmente de gasolina y diésel con menores exportaciones de crudo y mayor refinación nacional. Incluso, la administración de López obrador está construyendo una refinería de 8,900 millones de dólares en Dos Bocas, Tabasco, para acelerar esta meta.

“En 2023 dejaremos de importar gasolinas porque lograremos la autosuficiencia con la entrada en operación de Dos Bocas y la modernización de las seis refinerías existentes”, declaró el político tabasqueño durante el discurso por su segundo año de gobierno.

La 4T también pretende que la CFE retome su rol protagónico en la generación eléctrica y que produzca en 2024 al menos 54% de la luz que demanda el país y el resto vendría de la iniciativa privada.

El gas natural es el principal insumo para la generación eléctrica y las actividades de la industria pesada, además del autoconsumo de Pemex en sus plataformas; pese a ello, este energético arrastra 10 años de declive productivo.

Un botón de muestra: en 2020, casi 70% de la electricidad que generó CFE se produjo con gas natural y 64% de éste vino de Estados Unidos, por lo que el fortalecimiento de la empresa que dirige Manuel Bartlett Díaz está arriesgando no sólo la soberanía, sino la seguridad energética del país ante la escasez del energético.

El pasado 30 de noviembre de este año, el presidente y la iniciativa privada revelaron un plan de infraestructura energética que incluye la construcción de 6 centrales eléctricas de ciclo combinado de gas natural y vapor, promovidas por la empresa estatal.

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