La Barriada/Martín Aguilar/El que comparte y reparte

Si alguien dudaba del uso electoral que el gobierno de la 4-T quiere dar a las vacunas contra covid-19, nomás hay que echarle ojo al anuncio presidencial de que formará 10 mil brigadas en el país para vacunar a ocho millones de adultos mayores.

A simple vista no tendría nada de raro que la Federación integre brigadas de 120 mil personas para vacunar a los adultos mayores, pues la tarea es titánica.

Pero cuando se especifica que en cada brigada habrán cuatro miembros de las Fuerzas Armadas; dos “vacunadores”; dos voluntarios y… ¡cuatro promotores sociales!, que no son otra cosa que los llamados Siervos de la Nación, la cosa cambia.

Además de llevar las vacunas, los “promotores” aprovecharán para entregar, de una vez, la pensión bimestral a los vacunados.

Con todo y lo evidente de que el programa de vacunación será utilizado para favorecer descaradamente a los candidatos de Morena —lo cual justificaría aquello de que la pandemia les cayó “como anillo al dedo”—, el anuncio pareció haber pasado de noche entre la oposición.

Si las brigadas empezaran el mes que entra, forzosamente se cruzarán con las campañas electorales —que arrancan oficialmente el 4 de abril—, lo cual será una excelente oportunidad para que los Siervos de la Nación consoliden su clientela electoral.

Estos “promotores”, que reportan a Gabriel García —coordinador de los superdelegados estatales del gobierno y exsecretario de Organización de Morena—, son los mismos que fueron empleados para repartir el año pasado las Tarjetas del Bienestar, y que ocasionaron un caos.

Cada brigada tiene la misión de vacunar a 300 personas por semana, lo que permitirá a los Siervos de la Nación hacer contacto con tres millones de personas al mes, a las que, además de la protección sanitaria les llevarían sus pensiones, a cambio —claro— de sus datos electorales.

Por supuesto que estos 120 mil brigadistas tendrán que ser vacunados antes, aunque no sean médicos ni tengan 60 años, lo que traería como consecuencia que se “agandallarían” 240 mil dosis de las vacunas… si es que en realidad llegan.

En la Ciudad de México es muy probable que el gobierno les pida a los alcaldes de Morena que les “presten” a sus directores de Participación Ciudadana para que les ayuden a coordinar la vacunación, a fin de cachar los respectivos votos.

El descaro de los morenos es tan básico, que seguramente la oposición cree que la gente solita se va a dar cuenta de la sucia treta que quieren hacer, lucrando con la tragedia que el gobierno se ha encargado de ampliar con su ineptitud, pero se equivocan.

Los electores no tienen memoria, y muchos de ellos se dejarán influenciar por las migajas que les arrojen en las campañas, y por la aplicación de las vacunas contra covid-19.

Con razón en la CDMX no hay operación política por parte del equipo de Claudia Sheinbaum; la estrategia la dirigirán desde el poder federal, y está basada en la entrega de vacunas y de pensiones —casa por casa— con recursos del propio gobierno.

La 4-T se servirá en grande a través de los Siervos de la Nación.

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