La desigualdad que divide a sus habitantes de la CDMX tras las elecciones

Martín Aguilar

Desde esta semana, Ciudad de México muestra una especie de nueva frontera interna que deja claras las diferencias entre vivir en uno u otro lado de la capital del país.

Los resultados preliminares de las elecciones a alcaldías celebradas este domingo partieron en dos la urbe con una sorprendentemente clara línea divisoria por la mitad que muestra una geografía política nunca vista.

Así, los barrios del este votaron en bloque por Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Los del oeste, por la coalición de los grandes partidos tradicionales de México: PRI, PAN y PRD.

El resultado dio lugar a que durante todo este lunes la palabra "Berlín" fuera tendencia en redes sociales por quienes comparaban divertidos esta nueva división en la ciudad con el desaparecido muro de la capital alemana.

La ubicación de esta simbólica frontera no es fruto del azar. En el occidente se encuentran las zonas más acomodadas de la capital. En el otro lado, viven las familias de clase trabajadora y de menos ingresos.

Por eso, más allá de la anécdota, lo ocurrido expone aún más la desigualdad existente en Ciudad de México y la creciente polarización en un país que, a juzgar por este nuevo mapa político, es también cada vez más visible en su capital.

Tras las elecciones del domingo, la coalición de la formación de AMLO con el Partido del Trabajador no lograría gobernar más que en siete alcaldías.

Los resultados suponen un fuerte golpe para Morena, que hasta ahora lideraba 11 de las 16 alcaldías. La oposición le arrebató bastiones clave como Cuauhtémoc o Miguel Hidalgo.

AMLO reconoció "un contraste" entre los resultados conseguidos por su partido en los estados frente a los de Ciudad de México pero lo achacó al "bombardeo" de medios de información y a una "guerra sucia".

"Desde hace rato hubo una campaña de desprestigio del movimiento muy fuerte que tuvo impacto en algunos sectores de la población", coincidió la jefa de gobierno de la capital, la morenista Claudia Sheinbaum, quien ahora deberá gobernar con más de la mitad de alcaldías en manos de la oposición.

La nueva división política capitalina, por supuesto, generó multitud de memes en redes sociales. La mayoría destacaba cómo no es casualidad que esta línea separe algunas de las zonas de mayores ingresos y de población blanca de las más humildes con habitantes de piel morena.

En efecto, en la "zona azul" se encuentran áreas donde viven las clases altas como Polanco y Lomas de Chapultepec o las preferidas por extranjeros y expatriados como las colonias Roma y Condesa.

Ahí se concentra también la mayoría de inversión privada y las sedes de empresas como la zona de rascacielos corporativos de Santa Fe. También está el centro histórico, las atracciones más visitadas por turistas y la mayoría de edificios y sedes del gobierno.

En la "zona roja", en cambio, están los barrios más populares, con dificultades de acceso a servicios públicos y con la mayoría de alcaldías más afectadas por la pobreza en la capital.

Cientos de miles en estos barrios del oriente emplean cada día incluso horas para llegar a sus puestos de trabajo en zonas más céntricas. Es ahí donde se registró el trágico accidente de metro el pasado mes en el que murieron 26 personas y que dejó a muchos sin una opción rápida y barata de transporte.

Dolores Casanueva, una maestra jubilada de 63 años, es una de las personas que otorgó la victoria a Morena con su voto en la alcaldía Iztapalapa, una de las más populares. Reconoce que hay mucho que seguir mejorando en la ciudad, pero sigue dándole su confianza al partido porque "las cosas no se pueden dar de un día para otro".

"Creo que si la gente votó por el PAN en esas otras alcaldías es porque creen que no han recibido beneficios del gobierno, aunque no sea así, y que les quitan de sus impuestos para pagar los programas sociales. Pero no es cierto, la clase humilde también paga impuestos: predial, agua, cuando compramos refrescos o tortillas…", le cuenta a BBC Mundo.

"No se puede generalizar, pero muchos de los que viven en esas zonas son elitistas y clasistas. Además, muchos se beneficiaban en sus empresas con condiciones fraudulentas de gobiernos anteriores, y al quitarle esos subsidios y tener que pagar impuestos, están enojados".

En el otro lado de la ciudad, algunos vecinos no ocultan su decepción con el partido gobernante.

"Yo voté en el pasado por Morena pero esta vez le di mi voto al PAN. Las autoridades apenas nos han ayudado en esta pandemia y lo hemos pasado realmente mal", el dueño de un restaurante y vecino de la colonia Roma, alcaldía Cuauhtémoc, que prefiere no decir su nombre.

"Dicen que la prioridad es ayudar a la gente trabajadora, pero yo no he visto eso. Así que creo que es tiempo de cambiar y probar con otros (gobernantes), aunque también me dan desconfianza", agrega.

La profesora del Colegio de México Soledad Loaeza cree que en este nuevo mapa político tiene gran influencia el discurso de AMLO de gobernar preferentemente para los pobres y repleto de críticas a las élites económicas.

"El presidente ha causado mucha irritación con sus valores y objetivos, sobre todo en las clases medias. Esta división impresionante es consecuencia de su discurso polarizante, de subrayar las diferencias sociales. Eso siembra discordia y causa una separación profunda.

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