Tramo 5 del Tren Maya causará daños severos, de acuerdo a Manifestación de Impacto Ambiental

Rebeca Marín

Trabajos preparatorios y provisionales, así como la construcción de un conjunto de obras para el desarrollo del Tramo 5 Sur del Tren Maya –de Playa del Carmen a Tulum– afectará una superficie total de 516.758 hectáreas, con impactos calificados como “severos” y “críticos” en los sistemas kársticos, por derrumbes y hundimientos por la operación de maquinaria, daños a la integridad de cenotes y pérdida de cobertura vegetal.

Estos y otros daños previstos se detallan en la Manifestación de Impacto Ambiental, modalidad Regional (MIA-R), presentada ayer por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), para la evaluación del proyecto.

La dependencia federal, finalmente, puso a disposición pública el resumen ejecutivo y la MIA. Los nombres de los responsables de su elaboración fueron testados bajo pretexto de preservar los datos personales; sin embargo, aparecen los logotipos del Conacyt y del INECOL, junto con el de Fonatur en la documentación consultada, aún cuando no se les menciona como instituciones a cargo del estudio de impacto ambiental.

En dicho instrumento de carácter preventivo, que debió presentarse antes de iniciada la devastación de la selva de Playa del Carmen a Tulum y no después, se admite que en el trazo hay selva mediana, vegetación secundaria, manglar y tular, así como suelos kársticos y flujos subterráneos que representan “el mayor reto del TM-5 Sur”.

Entre los impactos adversos “moderados” se reconoce que habrá afectaciones provocadas por la apertura de caminos de acceso, desmontes, trazos y nivelación, despalme y obras provisionales.

Se identifican probables afectaciones adversas al sistema kárstico en zonas de riesgo y puntos críticos, afectación al relieve kárstico, por hundimientos y derrumbes en zonas de riesgo por la operación de maquinaria; impactos “adversos moderados” a la integridad física de los cenotes y daños al suelo por generación, manejo, almacenamiento y disposición inadecuados de residuos sólidos, de manejo especial y peligrosos, durante la etapa de preparación de la zona.

Se contemplan, también por la apertura de caminos de acceso, obras provisionales, desmontes y despalmes, la modificación de infiltración por cambio de suelo, alteraciones del flujo local, procesos de compactación que cambien la permeabilidad del sitio y modificación de infiltración por la remoción de la vegetación y cambio de permeabilidad del suelo, calificados como impactos “adversos críticos”.

El listado forma parte de una amplia lista expuesta mediante un recuadro de valoración y evaluación cualitativa de los impactos potenciales del proyecto, siendo los impactos “críticos”, la pérdida de la cobertura vegetal en 485.476 hectáreas por desmonte, y como “severos”, la afectación de individuos de especies de flora y fauna en alguna categoría de riesgo en la Norma Oficial Mexicana 059, por el uso de maquinaria.

Se prevé la alteración al paisaje, que impacta la calidad escénica; la modificación del uso del suelo, la alteración de sitios naturales o monumentos en yacimientos arqueológicos, la modificación de usos y costumbres de poblaciones indígenas, como impactos moderados a severos, por ejemplo.

Como impactos “benéficos”, se menciona la creación de empleos y el mejoramiento y renovación de la infraestructura.

Entre los impactos “irrelevantes”, se señala la reducción de la disponibilidad de agua subterránea.

En la MIA se expresa que la sumatoria de los impactos ambientales identificados, sobre todos los componentes del Sistema Ambiental Regional (SAR) son “ambientalmente no significativos”, aún cuando se admite que las principales afectaciones van sobre “los sistemas kársticos, los cenotes, los flujos subterráneos y la posible afectación de la conectividad hidrológica natural”.

En otros datos, el Fonatur prevé gastar 31 millones 501 mil 606 pesos en la construcción del Tramo 5 Sur, del Tren Maya, que abarca 67.6 kilómetros de línea ferroviaria de doble vía, de Playa del Carmen a Tulum, como parte de un recorrido mixto, de pasajeros y carga, a velocidades de 160 y 100 kilómetros por hora, sobre zonas de alta fragilidad, donde corre la red de ríos subterráneos y cavernas más grandes del mundo.

En este Tramo se contempla la operación de una locomotora de biodiesel híbrida, acorde con la norma ambiental de “California” y se trata de un tren de diésel-eléctrico, con dos estaciones ferroviarias en Playa del Carmen y en Tulum, pasos vehiculares, pasos de fauna, obras de drenaje y taller de mantenimiento.

“El proyecto contiene elementos y/o obras permanentes, mismas que suman una superficie de 605.082 hectáreas, de la cual una porción de dicha superficie presenta coincidencia espacial con el derecho de vía (86.902 hectáreas), así como también con las obras entre sí (1.422 hectáreas)

“Cabe hacer mención que, de la superficie antes mencionada, 405.999 hectáreas corresponden al derecho de vía, el cual abarca una superficie de 30 metros a cada lado del centro de la vía”, se indica en la MIA.

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