La Barriada/Martín Aguilar/A ojo de buen cubero

Una verdadera revolución causó al interior de Morena el anuncio de que el ex coordinador de los Siervos de la Nación, Gabriel García Hernández, fue reactivado para componerles la plana en la Ciudad de México, después de la colección de derrotas en las urnas.

Al interior del gobierno de Claudia Sheinbaum dicen que al enviado presidencial nadie le hace caso, pues, luego de las elecciones de 2021, donde Morena perdió la mayoría de las alcaldías capitalinas, fue removido como operador electoral de la 4T.

Que desde Palacio Nacional se ordenó su salida, y no es lo mismo renunciar a ser corrido.

Entre las misiones que en teoría le encargaron, García Hernández estaría llamando a cada uno de los diputados locales pejistas para pedirles cuentas de lo que hacen en sus territorios, pues los ven muy cómodos en sus curules.

Sobre este punto también hay rechazo, pues varios legisladores capitalinos han dicho que no tienen por qué entregarle cuentas a quien responsabilizan de haber contribuido a la estrepitosa derrota del oficialismo hace un año en la CDMX.

También les saca roña la presencia de Víctor Hugo Romo, que ha aumentado su activismo territorial en varias alcaldías de la capital. Dicen que el asesor de Sheinbaum presume que cuando fue delegado en Miguel Hidalgo le dio chamba a García Hernández y se la debe.

El exalcalde no es bien visto al interior del gobierno capitalino, y puede convertirse en un factor más de división rumbo al importante proceso que definirá el futuro del movimiento obradorista en la capital de la República.

De por sí en Morena hay un avispero porque a más de dos semanas no han podido dar resultados oficiales sobre la contienda interna para designar a los 240 consejeros del partido que, una vez que se instale el Consejo Nacional, definirán las principales candidaturas para 2024.

Y encima les envían a alguien para que les corrija la plana, porque creen que ellos no son capaces de operar ni una elección de manzana. El calor sube y los caníbales siguen afilando sus lanzas.

Por si eso fuera poco, cada vez suena con más fuerza que, aprovechando el viaje, Clara Brugada ya decidió a quién quiere como relevo para cuando ella deje Iztapalapa: ni más ni menos que al propio García Hernández.

El exsiervo mayor de la nación ha realizado varios actos en esa demarcación, algunos con la presencia de la alcaldesa, quien ya le tiró línea a su equipo. Obviamente, Brugada espera que le retribuyan el favor y le abran espacio para pelear la Jefatura de Gobierno.

Tan en serio va la cosa, que don Gabriel se registró como congresista moreno por esa zona y ha intensificado sus recorridos. Y es que en Iztapalapa no sólo importa ganar, sino sacar a votar a las familias, pues es territorio clave para los comicios federales.

A ver cómo reaccionan los demás aspirantes a sustituir a Clarita.

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