La Barriada/Martín Aguilar/Circo, maroma y teatro

“Ódienme más”, pudiera haber dicho el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar Hamid García Harfuch, luego de ganar el aplausómetro entre funcionarios del gabinete capitalino, durante la presentación del cuarto informe no oficial de Claudia Sheinbaum.

La jefa de Gobierno optó por despreciar a los diputados del Congreso de la Ciudad de México, que tendrán que esperar hasta el próximo viernes para que ella los visite en Donceles y les platique lo que ayer adelantó.

Porque Claudia decidió organizar un evento en el Auditorio Nacional para que los asistentes le gritaran “presidenta… presidenta”, delante de la élite política de su partido y de los gobernadores invitados.

En su discurso, dibujó una ciudad que sólo ella imagina y que la mayoría de los capitalinos no perciben. Presumió una movilidad de primera, servicios públicos eficientes y una dispersión de programas sociales nunca vista.

También aseguró que hoy los ciudadanos están más seguros, y que en ningún lugar del mundo habrá una inversión tan alta como la destinada al Metro. Y cómo no va a gastar en el Metro, si sus precarias condiciones no se arreglan con dos pesos.

Su no-informe sirvió de pasarela para quienes aspiran a gobernar la capital y el país en 2024, empezando por ella misma, que se dio un baño de populismo al hacer que sus colaboradores le llenaran el Auditorio Nacional.

Evidentemente, se trató de un acto de precampaña y muchos se quedaron con la impresión de que el de ayer fue el último de sus informes como jefa de Gobierno de la CDMX, pues para el siguiente año lo más seguro es que ya no esté.

El evento sirvió también de pasarela a Rosa Icela Rodríguez, secretaria federal de Seguridad Pública, una de las principales aspirantes a suceder a Sheinbaum dentro de dos años, y que asistió al acto como representante del Presidente.

En términos generales le fue bien, aunque el aplausómetro se lo llevó de calle su homólogo capitalino García Harfuch, cuya figura está creciendo como la espuma, para preocupación de la alianza opositora y el coraje de muchos en Morena.

Porque estuvieron varias taparroscas capitalinas, entre ellas el secretario de Gobierno, Martí Batres, y la alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada, quienes no provocaron ni frío ni calor. Y todo delante no sólo de Claudia, sino de la 4T local.

Está muy claro que, si Claudia es la candidata presidencial, ni Rosa Icela ni Clarita o alguna otra mujer, serán aspirantes de Morena para la Ciudad de México, tan sólo por una cuestión de género.

Y en este escenario, ni locos pensarían en Martí, pues sería la tumba para el pejismo en la capital. Por eso, aunque no sea puro y ni siquiera esté afiliado al partido, la opción sería Omar Hamid, aunque a muchos no les guste.

En el equipo cercano a la jefa de Gobierno dicen que ella lo tiene claro, y que cada vez está más convencida de que ése sería el mejor camino.

En tanto, odienme más.

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