La Barriada/Martín Aguilar/Donde manda capitán

En días pasados se celebró una reunión especial en la Ciudad de México organizada por altos mandos en retiro de las Fuerzas Armadas.

Procedentes de diversas entidades del país, los militares retirados eran de alto rango, una buena parte generales.

¿A qué obedeció el encuentro? Los datos que llegaron a este espacio tienen que ver con agravios a las fuerzas castrenses.

¿Tomarán algunas acciones? No hay claridad en el camino a seguir, debido a que su formación de lealtad y disciplina los pone contra la pared.

Lo cierto es que están cansados del trato multiusos; que los ocupen como albañiles y los obliguen a realizar tareas de seguridad pública con los “brazos cruzados”.

A la policía militar la convirtieron en Guardia Nacional sin la debida capacitación para hacer tareas de los cuerpos policiacos, lo que se ha traducido en violaciones a los derechos humanos.

La reciente filtración masiva de correos del Ejército de más de seis terabytes dejó al descubierto el reporte de 308 militares acusados, procesados o sentenciados por violar los derechos humanos.

El maltrato y la humillación a los militares inició con la desaparición del Estado Mayor Presidencial que regresó por la puerta de atrás a Palacio Nacional.

Por todos es conocido que la élite del Ejército y la Marina, recobró parte de su influencia de servir y atender la seguridad personal del presidente y su familia.

Sin embargo, las cosas no volvieron a ser iguales. Los ex integrantes de la guardia presidencial pasaron a depender de la Ayudantía de López Obrador.

Conforme avanzó el presente sexenio fueron ocupados en tareas de construcción en el Aeropuerto Felipe Ángeles y el Tren Maya.

A los militares se les encomendó distribuir vacunas y medicamentos. Tuvieron un papel relevante durante la pandemia de Covid.

El mayor agravio radicó en la acusación contra 21 militares a quienes se les había girado órdenes de aprehensión por el caso de los 43 normalistas desaparecidos.

El periodista Carlos Loret de Mola publicó el 27 de septiembre pasado una columna en donde reveló que el Ejército “dobló” al gobierno de López Obrador logrando cancelar las órdenes de aprehensión.

“Si siguen manchando al Ejército, retiro a los militares de las calles y a ver qué hacen”, dijo al advertir al gabinete del presidente, el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval.

A todo lo anterior se le suma la polémica creada por la probación para que el Ejército permanezca en tareas de seguridad pública más allá del presente mandato.

En ese marco se dio el citado encuentro. ¿Inició la rebelión militar?

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