Delegación Estadounidense, una Oportunidad para que ambos Gobiernos se Comprometan con una Política Migratoria de Protección
Alberto Moreno
Ciudad de México-. Esta reunión representa una oportunidad para fortalecer sus compromisos adoptados en la Declaración sobre Migración y Protección de Los Ángeles, en materia de una gestión migratoria más humana, facilitar vías regulares de migración e integración en los países de destino, fortalecer los sistemas de asilo y cooperar para garantizar una migración libre de violencias.
Encabezada por el Secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken; el Secretario de Seguridad Interna, Alejandro Mayorkas; la Asesora de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Liz Sherwood-Randall, y sus homólogos mexicanos, desde el Instituto para las Mujeres en la Migración, AC (IMUMI) y la Fundación para la Justicia (FJEDD) esperamos que el diálogo entre ambos gobiernos se encamine a:
- Abordar las causas de los desplazamientos forzados, desde un enfoque preventivo, que garantice la seguridad y el ejercicio de los derechos de las personas, aumentando su cooperación para el desarrollo en los países de la región.
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Reducir la vulnerabilidad de las personas que se desplazan por México, especialmente de quienes lo hacen de manera irregular, garantizando condiciones de seguridad, asistencia humanitaria y acceso a servicios básicos como alimentación y estancia digna.
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Ampliar las vías regulares de migración para que las personas puedan trabajar y residir en lugares más seguros y en condiciones dignas, accesibles a las necesidades de las personas en situación de vulnerabilidad como niñas, niños, adolescentes, mujeres, población LGBTIQ+ y adultas mayores.
La visita se da en un momento en el que el corredor México-Estados Unidos está experimentando cambios en los flujos migratorios debido a la situación política, pobreza extrema, violencia, persecución, discriminación y consecuencias del cambio climático que obliga a las personas y sus familias a abandonar sus países de origen.
A la fecha, los acuerdos bilaterales entre ambos países se han enfocado en obstaculizar el acceso a los puertos de entrada en la frontera sur estadounidense, endurecer los procedimientos para solicitar asilo, contener el libre tránsito e incrementar las expulsiones expeditas a México.
El diálogo entre Estados Unidos y México es una oportunidad para la congruencia entre el discurso y las acciones que garanticen una gobernanza de la migración basada en la protección y los derechos humanos y no en la contención, la externalización de las fronteras y la militarización de la migración.

