22 junio, 2026

Coordenadas Políticas/Martín Aguilar/Año nuevo, ciudad nueva

Dicen que el año nuevo es un tiempo de reinicios, de promesas que duran hasta que los tamales del 2 de febrero nos recuerdan que ya fallamos en la dieta. Pero, ¿y si este 2025 lo usamos para algo diferente, algo que realmente nos sirva como ciudad y como verdaderos ciudadanos?

Porque, la neta, nuestra querida CDMX también necesita su lista de propósitos, y no me refiero a la típica promesa de “más obras grandotas”, sino a un compromiso real con los chilangos, esos que vivimos el día a día esquivando baches y caminando por banquetas que parecen pistas de obstáculos.

Nuestra ciudad está viva, pero necesita un respiro. No queremos más promesas de megaproyectos; queremos soluciones reales: movilidad que nos deje llegar a casa antes de que los hijos se duerman, espacios públicos dignos para convivir, y una verdadera apuesta por la sostenibilidad, no sólo de dientes para afuera.

¿Qué pasó con los parques y las áreas verdes? Necesitamos recuperar esos espacios para sentirnos parte de algo más grande, no más cemento que nos asfixie. También es momento de cuidar nuestros tesoros culturales y naturales. Xochimilco, con sus chinampas, no puede seguir siendo tratado como una postal olvidada. Es un símbolo de nuestra historia y también de nuestro futuro, si lo protegemos.

El Año Nuevo trae la oportunidad de resetear muchas cosas: ¿qué tal si dejamos de lado las broncas políticas de siempre y trabajamos por lo básico? No queremos más carriles exclusivos que nadie respeta ni unidades de transporte que parecen cápsulas del tiempo. Necesitamos ciclovías que sean para ciclistas, banquetas que no sean trampas, y un transporte público que deje de sentirse como una prueba de paciencia.

Pero ojo, no todo recae en las autoridades. También es hora de que nosotros, los ciudadanos, hagamos nuestra parte. Dejemos de pensar que el cambio es cosa de los de arriba. Exigir con respeto, participar en nuestras colonias, cuidar lo que tenemos: es un granito de arena que puede mover montañas.

El 2025 también es un año clave en lo político. Con nuevas dirigencias y elecciones a la vuelta de la esquina, las autoridades tienen la oportunidad de demostrar que el cambio es posible. Este es el momento perfecto para dejar de lado las peleas entre partidos y enfocarse en algo más grande: construir una Ciudad de México que sea ejemplo de unidad, no de división.

¿Y si este año nuevo la política se vuelve más humana? Si quienes nos gobiernan se bajan del pedestal, caminan nuestras calles, escuchan nuestras historias y sienten en carne propia lo que significa ser chilango. Porque la ciudad no son sus edificios ni sus megaproyectos; somos lars personas que la vivimos, que la sufrimos, pero también la amamos.

Así que, autoridades, aquí está la invitación: empiecen el año escuchando, dialogando y cumpliendo, porque esta ciudad no puede esperar más. Y a nosotros, vecinos, hagamos nuestra chamba y lo que nos corresponde.

Feliz 2025, a todas y todos nuestros vecinos. Que este año nos traiga más motivos para sentirnos orgullosos de nuestra casa. Porque, al final, la Ciudad de México no es perfecta, pero es nuestra.

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