La CNBV investiga a CAME para que responda a sus clientes por fraude
Rebeca Marín
Luego de no reportar su información contable y el cierre de sucursales a nivel nacional, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) aseguró que la sociedad financiera popular (sofipo) CAME está en investigación.
Así lo afirmó Jesús de la Fuente, presidente de la CNBV, al preguntarle sobre la situación actual de la sofipo y la atención que se le ha brindado a los ahorradores en las últimas semanas.
“Ahorita no puedo comentar, porque está en investigación”, aseguró el funcionario al término de su participación en un foro organizado por la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB).
Según el presidente de la CNBV, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) es quien está recibiendo a los afectados, quienes reclaman la devolución de sus ahorros. Sin embargo, aseguró que ya se está trabajando de cerca para hacer válido el seguro de depósito.
Desde finales del año pasado, CAME dejó de reportar sus estados financieros al regulador. La última información disponible da cuenta que la sofipo registra 58 sucursales al cierre de 2024, desde las 186 reportadas en septiembre previo y las 294 registradas en 2023, al igual que 1.37 millones de clientes.
Desde finales del año pasado, CAME dejó de reportar sus estados financieros al regulador
Además, registró activos por tres mil 159 millones de pesos, monto inferior a los seis mil 81 millones de pesos reportados hace dos años, mientras que tuvo pérdidas netas por dos mil 468 millones de pesos, sumando así tres años consecutivos de caídas.
Con 32 años de operaciones, CAME surgió como una opción para que emprendedores y pequeños negocios tuvieran acceso a un crédito productivo hasta por 600 pesos. Previo a su deterioro financiero, otorgaba financiamientos de entre cuatro mil y 200 mil pesos, así como productos de inversión, ahorro y seguros.
El modelo de financiamiento se adaptó al mercado mexicano luego de tomarlo como referencia de otras instituciones en Asia, Centro y Sudamérica, y consiste en prestar una cierta cantidad de dinero a un grupo integrado por mínimo 10 personas. Los montos en esta modalidad van de los tres mil a 60 mil pesos.
Hace dos años, su director general, Pablo Varela, dijo a El Sol de México que la gente que acudía a esta sofipo en su mayoría eran mujeres, mismas que representaban cerca del 75 por ciento de todos sus clientes, y cuyos negocios van desde una papelería o tienda de abarrotes, hasta la venta en línea o puestos de dulces afuera de una escuela.
Hoy la situación es diferente. En marzo, la empresa cerró paulatinamente sus sucursales sin comunicarse con sus usuarios. Incluso, está en renta su sede corporativa en la colonia Del Valle en la Ciudad de México, ya sea el edificio completo o por oficinas.
Aunque hasta ahora no se ha declarado en quiebra o proceso de liquidación, CAME también invita a que sus clientes sigan pagando sus créditos, pues advierte que al dejar de hacerlo se daña el historial en buró de crédito.
“CAME ha estado cooperando con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para informar sobre la situación que guarda la Sociedad. CAME y su personal operativo, estamos comprometidos con el pago de los ahorros e inversiones de nuestros clientes”, dice uno de los anuncios publicados.
En los últimos años, en el sector de las sofipos destaca la revocación de licencias para Impulso al Desarrollo, Operadora de Recursos Reforma y Ficrea, esta última ocurrida en 2014 y dejando un daño para más de seis mil ahorradores.

