Locatarios de mercados públicos esperan que aranceles al jitomate no afecten economía de consumidores
Rebeca Marín
Luego que el gobierno de Estados Unidos impuso un arancel del 17.09% a los tomates de producción mexicana, en los mercados capitalinos se mantuvo el precio entre 22 y 25 pesos el Saladet; mientras que en supermercados su precio es de 30 a 36 pesos; en estos últimos comercios, el tipo bola se vende en promedio 44 pesos el kilo.
Los locatarios de mercados públicos esperan que con las acciones que anunció la presidenta Claudia Sheinbaum, que la próxima semana darán a conocer las acciones a favor de los productores de jitomate en el marco del Plan México, “no se dispare el precio, ya que los intermediarios aprovechan cualquier excusa para aumentar costos”.
Don Manuel vendedor de frutas y hortalizas en la colonia Doctores declaró a La Prensa que los grandes introductores son lo que especulan con el precio, “y si ya vieron lo que hizo Trump se van a querer aprovechar para elevar el precio de las cajas de 12 kilos”. Por lo que espera que el gobierno federal intervenga para no afectar ni a los productores ni a los consumidores.
Productores del norte del país dieron a conocer que la imposición arancelaria de la administración Trump al tomate rojo impactará de manera directa a la producción.
Es lamentable que el gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, haya decidido romper un viejo tratado comercial con México para imponer aranceles más altos a las exportaciones de tomate mexicano, comentó Pascacio Taboada, consultor de Nexus Agronegocios.
El gobierno estadounidense rompió el acuerdo antidumping que había firmado entre México y Estados Unidos desde 2019.
Por lo que consideró que esa medida, Trump busca proteger los sectores productivos de su país y ha elegido los aranceles para ello.
En tanto, el director general de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), Juan Carlos Anaya, aseveró que la cuota es diferenciada, porque va del 2.81% hasta el 273.43%, dependiendo de la empresa exportadora.
Lo cual afectará a las exportaciones mexicanas de hortalizas frescas y refrigeradas de las variedades cherry, uva (grape), roma, de invernadero y cualquier otro.
Por su parte, el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) señaló que “esta medida representa un retroceso en la integración de América del Norte y pone en riesgo la seguridad alimentaria de la región, a las y los productores nacionales, a todos los integrantes de la cadena productiva, así como a los consumidores estadounidenses”.
Expuso que “invariablemente repercutirá en un aumento de precios, impactando a varios alimentos de consumo cotidiano derivados de este producto”.
“México abastece nueve de cada 10 tomates que importa Estados Unidos, lo que representa el 55 % del consumo total en ese país. Esta interdependencia ha sido clave para mantener una cadena agroalimentaria eficiente, segura, sana y resiliente en toda la región”, subrayó.
La Secretaría de Desarrollo Rural señala que se exporta al mercado de Estados Unidos el 80 por ciento del tomate que se produce en los campos agrícolas del norte del país.

