“No hay nada más terrible que la injusticia disfrazada de justicia”: Rafael Guerra
Martín Aguilar
El presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (TSJCDMX), magistrado Rafael Guerra Álvarez, encabezó la ceremonia de imposición de toga a cinco integrantes del Tribunal de Disciplina Judicial, 34 magistradas y magistrados, y 98 juezas y jueces que rindieron protesta ante el Congreso capitalino el pasado 1 de septiembre.
En presencia de la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, y de autoridades judiciales, legislativas y de gobierno, Guerra Álvarez llamó a los nuevos impartidores de justicia a ejercer su labor con prudencia, sensibilidad y compromiso con la dignidad humana.
“No hay nada más terrible que la injusticia disfrazada de justicia. La toga que reciben no es un privilegio, sino una responsabilidad; que cada sentencia sea un rayo de luz para quienes claman justicia”, enfatizó.
El magistrado destacó que servir a la justicia significa velar por la prosperidad y felicidad humanas, incluso ante la adversidad, y recordó que esta labor es una herencia social histórica que debe transmitirse y perfeccionarse con cada decisión judicial.
Durante la ceremonia, realizada en sesión de pleno público, estuvieron presentes la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Yasmín Esquivel Mossa; la diputada Yuriri Ayala Zúñiga, en representación del Congreso local; la fiscal general de Justicia, Bertha Alcalde Luján; y el secretario de Gobierno capitalino, César Cravioto Romero, entre otros.
Guerra Álvarez subrayó que la comunidad judicial es una familia en la que todos, desde magistrados hasta personal administrativo, son piezas esenciales que deben ser tratadas con dignidad y aprecio.
El acto refrendó el compromiso del TSJCDMX de fortalecer el Estado de derecho en la capital, con una judicatura que, según el magistrado presidente, debe honrar cada día el juramento de impartir justicia de manera libre, responsable y humana.
Ante las y los nuevos juzgadores, en sesión de Pleno Público de Magistradas y Magistrados, Rafael Guerra Álvarez, aseguró que:
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"No hay nada más terrible que la injusticia disfrazada de justicia"
Y planteó que la toga no es ornamento, sino un ariete moral destinado a "Inspirarnos con prudencia y ser conscientes del peso del dolor humano".
"Hoy, la toga que reciben no es un privilegio, sino una responsabilidad; que cada sentencia sea un rayo de luz en la vida de quienes claman justicia; que cada decisión sea un recordatorio de que la patria confía en nosotros, y el futuro de México será más próspero y humano si la judicatura honra cada día este juramento"
El Magistrado recordó que las y los nuevos juzgadores representan un ejercicio de voluntad colectiva que, a través del sufragio, eligió libremente construir una vida con más justicia, mejores servicios y una realidad social más próspera.
También dijo a las y los nuevos imparciales de Justicia que la justicia no es tarea de un día ni de una sola disciplina, sino herencia social histórica que se recibe y se transmite, y los conminó a su mundo propio y potencial natural, así como a crecer continuamente y descubrir y manifestar su fuerza en cada sentencia, en cada deliberación libre y en cada criterio.

