Coordenadas Políticas/Martín Aguilar/De lengua me como un taco
La conclusión de la honestidad valiente y el combate a la corrupción, resultó ser una utopía, en semejanza al escrito de Tomás Moro.
Su artífice se convirtió de facto en su sepulturero; los más conspicuos representantes de esos males, son los herederos de la 4T.
Andrés Manuel López Obrador podrá despedirse de su mal llamada obra, donde presumía haber erradicado la corrupción.
Pero en realidad lo que logró fue potenciar a lo largo y ancho de la República, sembrando odio, sangre, incertidumbre y libertinaje.
Su as bajo la manga, fue una estrategia sexenal inamovible: “abrazos no balazos”.
Las extravagancias, excesos, lujos y abusos, contaminaron el tejido social con tráfico de drogas, asaltos, robos, crímenes, mutilaciones, extorsiones y despojos, entre otros tantos males.
La sociedad en su conjunto entró en una espiral de podredumbre, donde los buenos y mejores, son los que no estudian ni trabajan.
Y donde los buenos son vilipendiados, repudiados y quemados en las redes sociales por hordas de bots dirigidos desde Palacio Nacional.
Un mundo al revés, donde predomina la injusticia, la inmoralidad, el atropello, los favoritismos y las cuotas sólo para los “cuates”.
Los criminales líderes de las más poderosas bandas del narcotráfico, recibieron apoyos, saludos y respeto.
Hoy se despedazan entre ellos, porque la justicia se ve imponente de poner orden entre la encarnizada lucha de chapitos contra mayitos.
Y mientras, los primeros en coronar los excesos y pulverizar la “austeridad republicana”, son los obligados a acatar y combatirla.
El fiel retrato de todo ello, un impresentable presidente del Senado, carente de formalidad, buenos modales, cultura parlamentaria y respeto a sus semejantes a quienes obligó a rendirle disculpas en público.
O bien, el heredero nato de todo lo anterior, lo pervirtió a niveles impredecibles; fue a Japón a vestir la casaca de los “fifís” repudiados por López Obrador.
Nuevos ricos pululan en las entrañas de la 4T; presumen mansiones, autos de lujo, joyas y prendas de diseñadores famosos.
Pero eso sí, presumen en exceso su falsa austeridad, y seguir los postulados y principios de su presidenta Claudia Sheinbaum.
Una característica los distingue, son caníbales políticos que al menor descuido, lanzan la tarascada al prójimo, especialmente, muerden a los de casa.
¿Y qué puede hacer con todo ese caudal de descomposición la presidenta Sheinbaum?
Un año cuesta arriba y no se ve la luz al final del túnel. ¿Tardará mucho? ¿Dos, tres años o todo el sexenio?

