Impuestos a edulcorantes no reducen obesidad ni diabetes
Rebeca Marín
Médicos e investigadores del sector alimentario señalaron que imponer impuestos a alimentos y bebidas con edulcorantes no calóricos no contribuye a mejorar la salud de la población, además, piden que el impuesto propuesto a bebidas con edulcorantes bajos o sin calorías se evalúe con base en evidencia científica, y no únicamente por criterios políticos o de recaudación.
Durante una conferencia de prensa, los especialistas explicaron que estas enfermedades tienen múltiples causas, incluyendo factores genéticos y estilo de vida, y que las políticas públicas deben ser integrales para fomentar el bienestar físico de las personas.
Entre el grupo de expertos se encuentran el doctor Hugo Laviada, investigador en metabolismo y obesidad, quien destacó que “los edulcorantes no calóricos aprobados por organismos internacionales como la FAO, la OMS y la FDA han sido objeto de múltiples estudios, sin hallarse evidencia concluyente que los relacione con alteraciones metabólicas relevantes en humanos. Además, su uso moderado puede favorecer la reducción de azúcares simples en personas con sobrepeso o riesgo de diabetes”.
El también especialista en endocrinología, consideró que el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) propuesto para 2026 no es una política efectiva de salud y podría tener fines recaudatorios.
En el panel participaron también Ana Marcela Rodríguez, directora de Temas Científicos y Regulatorios de la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de Alimentos y Bebidas (ALAIAB); Laura Miranda, coordinadora regional para América Latina de la Asociación Internacional de Edulcorantes (ISA); y la epidemióloga Rebeca López.
Los especialistas coincidieron en que las políticas públicas deben impulsar la innovación en alimentos y bebidas con menos calorías en lugar de penalizarla mediante impuestos.
Y advirtieron que aplicar un gravamen a estos productos podría confundir al consumidor, al equipararlos con bebidas que contienen azúcar añadida, a pesar de que su efecto metabólico y aporte calórico son diferentes.
“México enfrenta un reto importante en obesidad y diabetes, y las estrategias deben construirse sobre bases científicas. Un impuesto a los edulcorantes no aborda las causas de fondo”, señaló Rodríguez, quien también planteó fortalecer la educación nutricional y el etiquetado claro como medidas complementarias.
Por su parte, Laura Miranda Solís, afirmó que gravar estos productos sería una medida contraria a los esfuerzos de la industria por reformular alimentos con menos azúcar, y recordó que los edulcorantes bajos o sin calorías han pasado evaluaciones de seguridad rigurosas a nivel mundial.
Miranda Solís recalcó que cualquier discusión fiscal debe incorporar el conocimiento científico. “Para diseñar políticas públicas eficaces, es necesario partir de la evidencia, no de suposiciones. Las decisiones en salud y nutrición deben basarse en datos verificables y no en presiones políticas o ideológicas”, afirmó
Los especialistas hicieron un llamado a la Cámara de Diputados a considerar la evidencia científica sobre edulcorantes bajos en calorías antes de aplicar el IEPS, con el fin de no afectar al sector productivo ni a los consumidores.

