1 abril, 2026

Impulsora de la Ley Olimpia pide ampliar su alcance ante nuevas tecnologías de violencia sexual digital

Martín Aguilar

La activista Olimpia Coral Melo Cruz, impulsora de la llamada Ley Olimpia, llamó este martes al Senado de la República a actualizar y ampliar el alcance de dicha legislación para enfrentar nuevas modalidades de violencia sexual digital derivadas de la inteligencia artificial, la automatización y el uso criminal de identidades virtuales.

Durante su intervención en la Comisión para la Igualdad de Género, Coral Melo alertó sobre el surgimiento de plataformas que permiten transferir el rostro de cualquier mujer a máquinas y robots sexuales, comercializados a precios que oscilan entre 40 mil y 50 mil dólares. “Están vendiendo las caras de sus hijas, las caras de sus sobrinas, las caras de cualquiera de nosotras”, denunció.

La activista sostuvo que esta nueva industria tecnológica anticipa un escenario en el que, hacia 2050, una proporción creciente de usuarios podría preferir relaciones con dispositivos que no exigen consentimiento. “Esas mujeres —en referencia a los robots— no hablan, no se quejan, no dicen nada. Eso también es violencia y debe regularse”, señaló.

Por ello, llamó a incorporar metadatos, extradatos e identidades virtuales en el marco normativo, con el fin de identificar agresiones que ya no requieren contacto físico ni difusión de imágenes íntimas para causar daño. “Legislar más allá de lo que conocemos evitará que esta violencia alcance nuevas generaciones”, afirmó.

Coral Melo también pidió a las legisladoras dimensionar la violencia política digital contra mujeres en cargos públicos. “Buscar sus nombres en Internet es suficiente para ver el tipo de agresión que enfrentan”, advirtió, al tiempo que expresó solidaridad con quienes ocupan espacios institucionales.

Afirmó que México tiene condiciones para volver a ser pionero mundial en materia de protección digital. “Nosotras no deseamos que todos los agresores estén en prisión; deseamos que no haya una víctima más”, precisó.

Respecto a la carga simbólica que implica que la legislación lleve su nombre, reconoció que representa un peso personal, pero también una oportunidad de reivindicación colectiva, “soy una mujer viva que tiene el nombre de una ley, y eso significa mucha carga, pero también una reivindicación para todas”.

Concluyó señalando que la ampliación del marco jurídico permitirá nombrar y prevenir nuevas formas de agresión, “buscar mi nombre en Internet ya no significa ‘la del video sexual’, sino Olimpia, la de la Ley Olimpia”.

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