El relevo obligado: Tereso Medina y el futuro de la CTM
Por: Salvador García Juárez*
Tereso Medina Ramírez, un hombre templado en la fragua del sindicalismo, que ahora se prepara para cargar sobre sus hombros el peso de la Confederación de Trabajadores de México.
El próximo XVII Congreso Nacional Ordinario de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) se llevará a cabo el 24 de febrero de 2026, y en el se espera un relevo obligado en la dirigencia, debido a que el actual Secretario General, Carlos Aceves del Olmo, anunció el 4 de febrero de 2026 que no buscará la reelección. tras una década al frente de la organización, citando razones de salud.
La sucesión en la Confederación de Trabajadores de México tras la salida de Carlos Aceves del Olmo aún se encuentra en proceso de definirse. El relevo en la dirigencia sindical de la gran central obrera es de llamar la atención, considerando su longevidad con sus 90 años de existencia, su tamaño con sus aproximadamente 775 sindicatos que la conforman y sus 4.5 millones de afiliados, así como su influencia histórica dentro del movimiento obrero organizado.
Hasta ahora, el coloso obrero vive un momento de transición delicada y lo que sí se perfila es un escenario de disputa entre distintos liderazgos internos, algunos vinculados a la vieja guardia priista y otros que buscan renovar la imagen de la central obrera.
Un perfil que se menciona insistentemente entre los liderazgos en juego para encabezar la CTM, es Tereso Medina Ramírez, Secretario General adjunto de la CTM, Secretario General de la Federación de Trabajadores de Coahuila, Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Metal-Mecánica, Sidero-Metalúrgica, Automotriz y proveedores de autopartes en general de la energía, sus derivados y similares de la República Mexicana. Ha sido diputado y senador por el PRI. Representa la línea más cercana a Aceves del Olmo y su discurso enfatiza la unidad y la estabilidad. El arribo de Medina Ramírez a la Secretaría General de la central obrera, se ve con mucha simpatía, ya que podría impulsar una modernización, sobre todo en sectores industriales.
El nacimiento de un gigante obrero
La CTM surgió a la vida sindical en el año de 1936 en un momento crucial para el país en que México buscaba consolidar instituciones tras la Revolución, siendo concebida como el brazo sindical del proyecto nacionalista, bajo el liderazgo de Vicente Lombardo Toledano. A partir de ese momento, la poderosa confederación se convirtió en un engranaje fundamental del sistema político mexicano, articulando la relación entre el Estado y las masas obreras.
Durante décadas, la influyente central obrera fue el rostro del sindicalismo oficial, en donde su alianza con el entonces poderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI) le otorgó poder y estabilidad, pero también la convirtió en un aparato burocrático, donde los líderes sindicales eran mediadores entre el trabajador y el gobierno, guardianes de la paz laboral, pero muchas veces más cercanos al poder político que a las bases.
Con la llegada de Fidel Velázquez y su prolongado liderazgo (1941–1997) se consolidó la imagen de la CTM como una institución casi monolítica. Su figura encarnó la disciplina y la continuidad al sistema político. Bajo su mando, la central obrera fue un actor clave en la estabilidad del régimen, pero también símbolo de inmovilidad y resistencia a la democratización sindical.
Tras la muerte de Velázquez, la CTM enfrentó un mundo distinto: la alternancia política, la globalización y la creciente presión por democratizar los sindicatos. Líderes como Leonardo Rodríguez Alcaine y posteriormente Carlos Aceves del Olmo mantuvieron la central obrera en pie, pero ya sin el poder hegemónico de antaño.
Con relación a Fidel Velázquez y a Carlos Aceves del Olmo, los obreros más viejos los recuerdan a como patriarcas de un sindicalismo que fue columna vertebral del sistema político mexicano, y durante sus administraciones convertidas en puente entre el trabajador y el Estado, entre la fábrica y Palacio Nacional. Hoy, con la salida de Aceves del Olmo, se enfrenta a la pregunta que marcará su futuro: ¿la central obrera será capaz de reinventarse para ser voz auténtica de los trabajadores, o quedará como reliquia de un México corporativo que ya no existe?
¿Tereso Medina Ramírez: el relevo en la CTM?
La llegada del nuevo secretario general será vista como el cierre de un ciclo iniciado en 1936, y la apertura de otro donde el movimiento obrero busca redefinir su papel en la sociedad mexicana y en donde la Confederación de Trabajadores de México, ese viejo coloso nacido en 1936, se encuentra en una encrucijada histórica, donde se definirá el nuevo rumbo de la central obrera frente a retos como la revisión del T-MEC y la democracia sindical.
Tras la renuncia de Carlos Aceves del Olmo, el nombre que más resuena en los pasillos sindicales es el de Tereso Medina Ramírez, coahuilense de 63 años, abogado formado en el Centro Sindical de Estudios Superiores de la CTM. Medina Ramírez no es un improvisado. Ha sido secretario general adjunto de la CTM y líder de la Federación de Trabajadores de Coahuila, con décadas de presencia en la vida sindical y legislativa. Su perfil encarna la continuidad institucional, pero también la posibilidad de una transición ordenada hacia un sindicalismo más adaptado a los tiempos modernos.
La otrora poderosa Confederación de Trabajadores de México, ese coloso que alguna vez fue columna vertebral del sistema político, se tambalea entre la memoria de Fidel Velázquez y la exigencia de un sindicalismo democrático. Medina carga sobre sus hombros no solo la responsabilidad de dirigir a millones de trabajadores, sino la herencia de un pacto corporativo que se resquebraja. Es el heredero de una tradición, pero también el guardián de un futuro incierto.
Si Tereso Medina asume la secretaría general, su liderazgo podría marcar el inicio de una etapa de transición. No se trata de una ruptura radical, sino de un relevo que busca preservar la estabilidad mientras se abre paso a la modernización. Su liderazgo representa continuidad con responsabilidad y experiencia: la disciplina de la vieja escuela, la institucionalidad que evita fracturas, la voz que llama a la unidad en tiempos de incertidumbre, pero también la posibilidad de que la confederación de trabajadores se reinvente para no quedar como reliquia de un México corporativo que ya no existe.
Medina no llega como un caudillo improvisado, sino como un dirigente que conoce las entrañas de la CTM. Su discurso de unidad busca evitar fracturas, consciente de que la central obrera necesita mostrarse sólida frente a la competencia de sindicatos independientes, y en donde sabe que el reto no es solo preservar la estructura, sino adaptarla a un México distinto, por lo que el destino de la confederación se juega en esta sucesión.
Entre sus atributos más significativos se encuentra su capacidad de negociación, conciliación y concertación: Su paso por el Congreso de la Unión le dio herramientas para dialogar con el poder político y empresarial, un atributo clave en un México donde las relaciones laborales se redefinen constantemente. Por ello su postulación no surge de la casualidad, sino de un reconocimiento a su trayectoria y a la confianza que ha construido dentro de la organización.
La llegada de Tereso Medina a la secretaría general de la CTM se cuenta no solo en comunicados oficiales, sino en las voces de quienes lo han visto caminar entre fábricas y congresos:
“Lo vimos crecer entre nosotros, en las fábricas y en las minas, con el rostro curtido por el polvo del carbón y la mirada fija en la dignidad obrera." Así hablan los trabajadores de Coahuila cuando recuerdan al dirigente Tereso Medina Ramírez, un hombre templado en la fragua del sindicalismo, que ahora se prepara para cargar sobre sus hombros el peso de la Confederación de Trabajadores de México. Si no, al tiempo…
* Presidente del Consejo Nacional de Defensa a la Ciudadanía A.C.

