Mujeres ocupan más espacios en universidades, pero estudian carreras mal pagadas
Rebeca Marín
Las universitarias mexicanas representan 53 por ciento de la matrícula de educación superior en México, pero estudian carreras donde los salarios al egresar son más bajos.
Janis siempre quiso ser maestra de niños de preescolar porque creció cuidando a su sobrino. Desde que tenía 10 años, ella lo bañaba y le daba de comer.
“Desde entonces me llamó la atención ser maestra porque para mí era normal y crecí con los cuidados”, dice sentada en una banca del salón 001 de la Facultad de Filosofía y Letras. Hoy cursa el cuarto semestre de pedagogía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Investigadores y especialistas aseguran que la inclinación de la mayoría de las mujeres hacia las carreras relacionadas con los cuidados va más allá de una decisión individual, pues forma parte de la estructura social.
A pesar de que desde 2020 poco más de la mitad de las personas que estudian la Educación Superior en México son mujeres, sólo tres de cada 100 estudian una carrera de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
De acuerdo con este organismo, la carrera que más estudian las mujeres en México es formación docente en educación básica a nivel preescolar, seguida de formación docente en servicios educativos. Luego está trabajo y atención social, así como enfermería y nutrición.
En el caso de los hombres, las más estudiadas son vehículos, barcos y aeronaves motorizados; seguidas de electrónica, automatización y aplicaciones de la mecánica eléctrica. También mecánica y profesiones afines al trabajo metálico, electricidad y, por último, ciencias computacionales.
La plataforma Compara Carreras de este mismo instituto arroja que el salario promedio al ejercer la carrera más estudiada por mujeres es de 15 mil 495 pesos mensuales; mientras que la más estudiada por hombres remunera en promedio 21 mil 114 pesos, es decir, cinco mil 619 pesos más.
La secretaria de Planeación y Vinculación del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, Laura Bejarano, quien cuenta con estudios de género por el Colegio de México, aseguró que la elección de estas carreras se debe, en parte, a la asignación y orden de género que tienen las mujeres en la sociedad, lo que se replica en las decisiones que se toman.
“Hay elecciones que no sólo se toman por una decisión propia, sino que también son reforzadas por el orden social en el que nosotras habitamos”, dijo.
Explicó que existen investigaciones que refieren que, desde la educación primaria se promueve mucho más la participación de las niñas en actividades y disciplinas que están asociadas al cuidado, con lo que reciben algún refuerzo positivo o recompensa por dedicarse a ellas. Detalló que esto se da tanto en la escuela como en la familia.
En cambio, precisó, para los hombres, también desde la infancia tiende a haber una promoción directa, tanto en la escuela como en la familia, para que desempeñen labores que estén relacionadas con la producción.
“Podemos identificar que, aunque hay una evolución porque cada vez más mujeres ingresan a la Educación Superior, incluso a nivel maestría y doctorado, continúa persistiendo que esta incorporación se sigue reproduciendo en torno a un orden de género”, señaló.
Concluyó que, por ello, estudiar una carrera no corresponde del todo a una decisión individual, sino social.
“No es un tema biológico ni de destreza, tampoco de voluntad individual: hay una estructura que hace que sea mucho más difícil que las mujeres estudien las STEM y que, aunque no haya una restricción directa, hay un tema social”, dijo Laura Bejarano.
El investigador Social e Incluyente para el IMCO, Sebastián Corona, quien participó en la elaboración del estudio denominado “Mujeres en la Economía: 100 años de datos”, aseguró que existe una diferencia muy grande económicamente entre las carreras que estudian las mujeres y los hombres en México, y aquellas que son demandadas en el mercado laboral.
Explicó que, esto a pesar del crecimiento educativo que ha habido desde 1950 a la fecha, cuando las mujeres representaban 12 por ciento del total de la matrícula de Educación Superior, lo que equivalía a tres mil 800 estudiando la universidad, con un total de 28 mil 631 hombres.
Detalló que, al paso de cada década, se ha triplicado el número de mujeres que estudiaban este nivel. Sin embargo, el investigador mencionó que las mujeres continúan cursando las carreras que no están relacionadas con las matemáticas.
Agregó que existen estudios internacionales que refieren que, cuando una niña se desempeña mal en matemáticas, es porque carga con el estigma de que tiene que ser buena en esta disciplina, por lo que siente presión al resolver un examen.

