29 abril, 2026

La Voz Judicial/participación de niños y niñas y adolescentes en procesos judiciales

Martín Aguilar

La participación de niños, niñas y adolescentes (NNA) en procesos judiciales es un derecho humano fundamental que les reconoce como sujetos de derecho, no meros objetos de protección

Durante la trasmisión de la Voz Judicial, conducido por Linio Calderón y Jadira Armendáriz, tuvieron como invitado al Juez Décimo noveno de lo familiar, Jorge Ulises Lovera García.

El magistrado señaló que los menores de edad, implica ser escuchados y tomados en cuenta en cualquier procedimiento (familiar, penal, administrativo) que les afecte, considerando su edad, madurez y desarrollo evolutivo para garantizar su interés superior.

Señaló que su opinión debe ser valorada por el juez, no solo escuchada, en casos de guarda, custodia, adopción o delitos, porque la justicia debe adaptarse a ellos, evitando la revictimización mediante entrevistas especializadas (con psicólogos) y entornos amigables.

Dijo que tienen derecho a un abogado especializado, gratuito, que defienda sus intereses de forma directa y se les debe explicar la naturaleza del procedimiento en lenguaje comprensible

Lovera García comentó que las entrevistas con el juez deben de ser en espacios seguros, a menudo con apoyo de especialistas en psicología.

Es a través de representantes legales, peritos o tutores, especialmente en casos donde el NNA no desee o no deba comparecer directamente para evitar daños emocionales.

El magistrado explicó que un juez familiar es responsable de resolver asuntos directamente relacionados con la estructura y dinámica de las familias. Entre estos destacan los casos de divorcio, acreditaciones de concubinato, filiación, tutela de menores y adultos mayores, pensiones alimenticias, custodia y régimen de visitas, así como temas vinculados a la diversidad de género.

“Las principales funciones de un juez familiar es resolver los problemas inherentes propiamente a la familia”, puntualizó, detallando también que estos asuntos pueden implicar la protección de derechos fundamentales, sobre todo de niñas, niños y adolescentes.

Sin embargo, también reconoció que uno de los grandes desafíos ha sido la falta de información clara y accesible sobre la mecánica del proceso judicial, por lo que los niños desconocen como les pueda ir en ese juicio y a veces tienen miedo de hablar

Aclaró que uno de los derechos de la infancia que transita de manera transversal en todo el sistema de protección de derechos, es el derecho a su participación en todos los asuntos que los involucren, incluyendo el poder expresar su opinión libremente en procedimientos jurisdiccionales. El ejercicio de este derecho permite que las y los juzgadores se alleguen de todos los elementos que necesiten para forjar su convicción respecto de un determinado asunto, lo que resulta fundamental para una debida tutela del interés superior de la infancia.

Lovera García dijo que las salas lúdicas en un proceso judicial son espacios seguros, neutrales y equipados dentro de los tribunales (como los señalados por el Poder Judicial CDMX), destinados al descanso, juego o escucha de niños, niñas y adolescentes (NNA) involucrados en procedimientos legales. Su objetivo es reducir el estrés, evitar la revictimización y garantizar su derecho a ser escuchados en un ambiente cómodo, diferente a una oficina fría.

Están Diseñadas para brindar bienestar y tranquilidad a los menores mientras esperan o participan en audiencias, separadas de los adultos, ya que cuentan con personal capacitado en psicología y materiales didácticos adecuados a la edad del menor.

Esto es para facilitar la entrevista a menores en procesos familiares o de violencia familiar, permitiendo que el juez escuche su opinión sobre el litigio de sus padres y muchas incluyen una cámara de Gesell para que la escucha de los menores sea grabada o atestiguada por el juez sin la presencia directa de las partes en conflicto, cumpliendo con protocolos de protección.

Agregó que los protocolos del uso son para evitar el impacto emocional que genera el entorno judicial tradicional. y garantizar un entorno confidencial, lejos de las salas de espera de los adultos para fomentar que el menor se exprese libremente sin presiones ni miedo.

Siendo que estos espacios incluyen los diseñados por el Poder Judicial del Estado de la CDMX y las guías de uso del Poder Judicial buscan mejorar la experiencia de los menores en la justicia.

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