4 junio, 2026

Comuneros cuestionan aval a la construcción del Cablebús en San Bartolo Ameyalco, Álvaro Obregón

Rebeca Marín

El proyecto de Cablebús de San Bartolo Ameyalco (Línea 5) ha generado fuertes debates en esta población de la Alcaldía Álvaro Obregón. Los comuneros señalan que, a pesar de las reuniones que se han realizado entre la subdelegada local y la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, entre ellas la del pasado 4 de septiembre cuando incluso se llevo una de las canastillas, no se les ha brindado información ni consultado, aún cuando sin su aprobación no hay posibilidad de construir en este suelo de conservación.

El gobierno capitalino ha presentado la Línea 5 del Cablebús como solución ecológica y rápida para conectar a zonas históricamente marginadas, sin embargo una de las motivaciones de los comuneros para poner en duda al proyecto es justamente la protección al bosque (la zona de Desierto de los Leones).

La mayor preocupación de este grupo es que si llega el Cablebús, se dé un aumento de construcciones habitacionales y que ello derive en la pérdida de estatus de pueblo originario, lo que impediría conservar sus privilegios, entre ellos el control de su “ojo de agua”, el cual ha venido enfrentado serios problemas pues algunas de las nuevas edificaciones se han conectado a este manantial disminuyendo su distribución para el pueblo.

“Con esta construcción crecen las probabilidades de que la zona se urbanice aún más rápido de lo que se esperaba, entonces la gente empezará a subir más y a construir en lugares donde no se puede, lo que termina en un descontrol mayor de la mancha urbana”, indica un miembro de este grupo comunero en referencia al peligro que correrían los bosques del Desierto de los Leones.

La propuesta que ha presentado el gobierno de la CDMX indica que la estación se realizará en un terreno a un costado de Calzada Desierto de los Leones, donde se ubica la entrada principal al pueblo. Alrededor de esta zona se encuentran muchas áreas verdes con grandes árboles, por lo que se genera duda sobre cuales son las opciones que se considerarán para preservar estas áreas.

“No sabemos por dónde va a cruzar (el Cablebús), porque, de acuerdo a los mapas que presentaron, en esas zonas hay muchos árboles entonces, ¿los van a tirar o qué tan elevada va a tener que pasar?”.

Contra la opinión de los comuneros, vecinos del pueblo están de acuerdo con esta nueva alternativa de transporte, es evidente que una mayoría de quienes no son comuneros, quieren que el Cablebús llegue. De hecho en los grupos de Facebook vecinales, quien se atreve a oponerse al proyecto suele terminar agredido: “seguramente no tienes trabajo, así que no te preocupa el transporte”, se llevó uno de los vecinos que cuestionaron la obra.

En efecto, uno de los mayores problemas a los que se enfrentan quienes viven en esta zona de Álvaro Obregón es, precisamente, la deficiencia del transporte actual. Son tres principales rutas de autobuses concesionados las que operan esta área, sin embargo la baja calidad de su servicio ha ocasionado constantes conflictos y tiempos de espera y traslados excesivos.

En ocasiones suelen ser muy lentos por esperar cargar más pasaje y en ocasiones se maneja a muy alta velocidad, poniendo en riesgo a los pasajeros. Los tiempos de espera en las bases también han sido son un problema ya que suelen ir de los 20 a los 40 minutos más el tiempo que permanezca haciendo base.

Cuando se dio la entrada de unidades de RTP a este pueblo hubo complicaciones similares a las que se viven hoy con el Cablebús. La ruta de choferes que trabajaba la zona reclamó que perdería su trabajo, mientras que los vecinos solicitaban este servicio para mejorar la calidad del transporte.

Al igual que la actual situación del Cable bus, hubo múltiples asambleas a lo largo de tres años y ocasiones en que la entrada de los RTP se suspendió por agresiones físicas a los choferes.

Muchos vecinos reclamaban que las asambleas se hacían a puerta cerrada o en horarios limitados que no les permitían participar en ellas.

“Se opusieron al RTP por sus intereses propios, mientras los que si ocupamos ese transporte nos mantenemos desinformados por estar trabajando a horas de distancia” declara, Julieta una trabajadora que diariamente hace uso del transporte público.

Estos vecinos, no comuneros, estarían hoy en la misma situación. Una eventual oposición de los comuneros al Cablebús se verificaría en asambleas en las que no tienen voz ni voto.

Lo único que es un hecho es que aunque haya personas a favor y otras en contra hay una constante, la falta de información para la población y la falta de comunicación entre quienes deben tomar las decisiones. Por lo cual hasta el momento no existe una determinación clara sobre el futuro de este proyecto.

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