Entre protestas y pantallas: el partido de México no emocionó a la CNTE
Martín Aguilar
Los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que mantienen su plantón en calles del Centro Histórico con casas de campaña y campamentos improvisados, no se unieron a la fiesta futbolera. Se vivió un ambiente desangelado y pocos se ocuparon a ver en pantallas y en celulares el partido de futbol de México contra Corea.
Sin poner atención a lo que pasaba a nivel mundial y ajenos a la efusividad, algunos ataviados con la camiseta de la selección mexicana, los maestros provenientes de varios estados, tal es el caso de Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Zacatecas, no se ocuparon a dar seguimiento de lleno al juego de pelota en los espacios de la vía pública que tomaron, sin que pudieran llegar al Fan Fest del Zócalo, pero si llegaron a interesarse por el gol en el primer tiempo de México que arrancó los gritos alrededor.
Los campamentos sirvieron para que se concentraran y las consignas las cambiaron, en ese momento, por hacer pequeñas concentraciones para definir la agenda del día siguiente. Los gritos de alegría y emoción, en el momento de que los jugadores mexicanos hacían una buena jugada con posibilidad de gol, estuvieron fuera de lugar.
“¡Vamos México!”, se oía al unísono alrededor de las concentraciones de los maestros, en las calles donde pusieron pantallas gigantes cuando veían una buena jugada. Pero eso no conmovió a los de la CNTE que mantuvieron un ambiente menguado, sin que las porras que surgían a su alrededor los animara.
Pocos fueron los que se olvidaron por unas horas de sus demandas, para concentrarse en el encuentro entre México y Corea, al acercarse a ver las pantallas de algunos negocios que pasaban el futbol.
La calle Filomeno Mata con 5 de Mayo fue ejemplo de ello, pero en Tacuba donde se concentraron ambulantes y en Donceles y Allende, la esquina donde está el Congreso de la Ciudad de México, estaban apagados los maestros, no mostraban ánimo alguno.
Ya a medio partido se dio la organización previa de quienes se ocuparían de preparar algunos platillos en sus improvisadas cocinas en la vía pública. Hombres y mujeres se organizaron para cocinar y luego ofrecer lo que hicieron, mientras que otros repartían alguna botana para disfrutar del momento, pero pocos veían cómo pasaba la pelota entre los equipos de México y Corea desde sus celulares.
Resguardados de la lluvia, unos maestros veían discretamente sentados en sillas de acampar y otros acostados en el suelo o sobre cobijas y cartones el partido en sus dispositivos.
Convivieron los de la CNTE como lo han hecho durante estos días, pero en esta ocasión no para compartir la emoción de ver a la selección mexicana, sino tener encuentros informativos, sin dejar de hacer guardia en los lugares que ocupan.
Mientras tanto, las personas que pasaban por el lugar para dirigirse a sus hogares o reunirse con familiares y amigos para ver el partido, veían cómo estaban relajados en ese momento los maestros que no les interesaba del todo el partido.
Algunos mentores en protesta llegaron a detenerse por un par de minutos frente a los negocios con pantallas, para ver el desarrollo en vivo del juego o simplemente observar a la gente pasar.
No importó la incomodidad y en sus concentraciones que mantienen, los maestros tuvieron un momento de esparcimiento, se relajaron ya en la noche con plática y una cena compartida, luego de sus actividades del día como parte de su movimiento de resistencia.
Muy serios y concentrados en lo suyo se mantuvo la mayoría de los maestros, no se contagiaron por el ambiente mundialista ni por la participación de la selección, a diferencia de lo que se vivió en los alrededores, pero ahí con la lluvia también cambió el ánimo.

