Anfitriones de Airbnb y plataformas piden eliminar límite de 183 noches en CDMX
Rebeca Marín
La llegada masiva de visitantes nacionales y extranjeros durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 volvió a poner sobre la mesa la capacidad de alojamiento de la Ciudad de México ante flujos turísticos a gran escala.
En este escenario, representantes del sector de hospedaje temporal solicitaron formalmente revisar las disposiciones del Gobierno de la Ciudad de México que limitan a un máximo de 183 noches al año la operación de inmuebles ofrecidos mediante plataformas digitales.
La petición surge tras el éxito del Fan Fest instalado en el Zócalo capitalino, el cual reunió a más de 2 millones de asistentes según cifras de la jefa de gobierno, Clara Brugada. Para las organizaciones de anfitriones, esta afluencia elevó de forma drástica la demanda de hospedaje en diversas zonas de la capital, demostrando que este modelo de negocio es un pilar indispensable para la infraestructura turística internacional de la metrópoli.
Actualmente, la legislación local obliga a los prestadores de este servicio a inscribirse en un Padrón de Anfitriones administrado por las autoridades de la CDMX, además de aplicar la restricción de las 183 noches de ocupación anual por inmueble. Los representantes aclararon que su intención no es operar en la ilegalidad, sino participar activamente en el diseño de un marco legal equilibrado.
“No estamos en contra de que existan reglas. Estamos en contra de reglas que se diseñaron sin nosotros y que ahora limitan justo la actividad que el mundo acaba de reconocer como una fortaleza del país”, sostuvo Juan Pablo González, representante de la Asociación de Administradores Profesionales de Renta Vacacional (APAR) en la CDMX.
Por su parte, Ángel Torres, fundador de Todos Somos Anfitriones (TSA), calificó como una paradoja que, justo cuando la calidez del servicio mexicano está en boca de todos debido al Mundial, las normativas locales debiliten al sector en lugar de potenciarlo.
Asimismo, Magdalena García, integrante de la Red de Mujeres Anfitrionas (REMA), demandó que las futuras decisiones normativas se construyan con base en “evidencia y diálogo” directo con los afectados.
Para respaldar la necesidad de una revisión regulatoria, la organización TSA puso de relieve el impacto socioeconómico que el alojamiento digital aporta a las finanzas y al mercado laboral de la capital del país:
Generación de empleo: Sustenta alrededor de 67 mil empleos directos e indirectos en la Ciudad de México.
Aportación fiscal: Las reservas realizadas a través de estas aplicaciones móviles tributan un 5 por ciento de impuestos directos a las finanzas públicas locales.
El sector argumenta que el impacto económico, laboral y recaudatorio es lo suficientemente significativo como para ser tomado en cuenta por el Congreso local y las dependencias de gobierno encargadas de la política turística y urbana, especialmente ahora que concluyó la justa mundialista y se evalúan sus beneficios reales a largo plazo.

