Coordenadas Políticas/Martín Aguilar/Del Plato a la boca
El gobierno de Claudia Sheinbaum se encuentra inmerso en un remolino de confrontación, polémica, contradicciones y rencillas internas.
La gran confrontación es con el gobierno de Donald Trump, en relación a las acusaciones contra funcionarios mexicanos tildados de narcopolíticos.
Frente a las sistemáticas presiones, Sheinbaum se ha negado a ceder a las pretensiones de la Casa Blanca.
De ninguna manera acepta que los señalados de la 4T, tengan vínculos con el narcotráfico.
Los mencionados han sido defendidos a capa y espada, ante el amago de las agencias estadounidenses de que vendrán por ellos.
Hasta el momento, no hay ninguna carpeta de investigación en la Fiscalía General de la República que comprometa con seriedad a algún gobernador, dirigente o legislador.
La presidenta tiene claro que, en cualquier momento, deberá ceder a las presiones de EUA, de lo contrario actuará como lo hizo con la captura de Ismael El Mayo Zambada.
¿A quién entregará en charola de plata la Sheinbaum? De acuerdo a todas las acciones, decisiones y determinaciones, ella no tiene empacho en sacrificar al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya.
Sin embargo, el principal opositor a que ello sucede, es el ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Y no es para menos, la situación del político de Tabasco, se encuentra altamente comprometida por la información que tiene Estados Unidos en su contra.
La semana pasada -según dos reputados columnistas- Rocha Moya estuvo a punto de ser detenido. Pero el operativo fue inhabilitado.
Sin embargo, eso no quiere decir que no se registren nuevos intentos, lo que indica que la suerte del mandatario con licencia, está echada.
Es evidente que después del próximo 19 de julio, las cosas se le pondrán mucho más complicadas al presente gobierno.
Es decir que eso sucederá después de la clausura del Mundial de Fútbol que se llevará a cabo el próximo domingo en Nueva York.
Saben y saben que la información en su poder, es su carta de salvación, pero también su mayor riesgo por lo comprometido de la situación en la que se encuentra.
Y sólo se trata de un servidor público, pero del otro lado, se frotan las manos puesto que existe una lista de casi 300 involucrados, es una bomba de tiempo.

