Muere persona en situación vulnerable sentada en banqueta de Calzada de Tlalpan
Durante horas permaneció sentado sobre la banqueta de Calzada de Tlalpan, con dirección al sur, a unos metros de la estación Villa de Cortés de la Línea 2 del Metro. La cabeza entre las piernas, una mano colgando sobre el borde de la banqueta y la otra sujetando unas llaves, nadie se acercó, nadie imaginó que aquel hombre ya estaba muerto.
Los vecinos de la zona dijeron que era una imagen cotidiana. Lo conocían por verlo caminar por el lugar, siempre alcoholizado, siempre en estado inconveniente. Estaban acostumbrados a verlo quedarse quieto durante largos periodos, por eso la escena no levantó sospechas. Pensaron que, una vez más, estaba dormido o perdido por el alcohol.
Fue hasta después de varias horas cuando alguien notó que el hombre, de entre 60 y 70 años, no respiraba. A su lado había una bolsa blanca tipo costal y una gorra tirada sobre el suelo. Detrás de él permanecía una colcha blanca con anaranjado, como si todavía esperara volver a cubrirse con ella.
La muerte pasó inadvertida en una de las vialidades más transitadas. Horas más tarde llegó Jorge, otro hombre de la tercera edad que también vive en aparente situación prioritaria. Apenas se acercó y supo lo que había ocurrido, rompió en llanto.
“Yo le dije que ya se aplicara o se iba a morir… le dejé hace rato ahí su coquita”, dijo con la voz quebrada.
Contó que conocía al fallecido como “El Güerito” y que solían beber juntos desde hacía tiempo.
“Era mi amigo, era familia. Su cobija me la voy a llevar, no se puede quedar”, repetía mientras intentaba secarse las lágrimas con el dorso de la mano.
La escena se volvió aún más dolorosa cuando llegaron los peritos de la Fiscalía. Al intentar colocar el cuerpo dentro de la bolsa para su traslado, descubrieron que ya estaba completamente rígido. Había muerto en la misma posición en la que todos lo vieron durante horas y tuvieron que acomodarlo para poder llevárselo.
“El Güerito” murió sentado, solo, a plena luz del día, mientras la ciudad siguió pasando frente a él creyendo que únicamente estaba borracho.

