25 agosto, 2026

Tres de cada cuatro fraudes ocurren de manera digital

Rebeca Marín

Tres de cada cua­tro recla­ma­cio­nes por fraude en México ya ocu­rren por cana­les digi­ta­les, de acuerdo con un aná­li­sis de The Com­pe­ti­tive Inte­lli­gence Unit (The CIU).

De acuerdo con un estu­dio, se esti­ma­ron 6.3 millo­nes de recla­ma­cio­nes por frau­des ciber­né­ti­cos durante 2025, un aumento anual de 5.7 por ciento y 47 por ciento más que en 2018.

Las moda­li­da­des más fre­cuen­tes son las lla­ma­das que simu­lan pro­ve­nir de un banco, con 35.8 por ciento de los casos; los men­sa­jes SMS o de What­sApp que soli­ci­tan infor­ma­ción, con 22.2 por ciento; y los por­ta­les fal­sos de ins­ti­tu­cio­nes, con 18.9 por ciento.

En con­junto, estas tres for­mas de engaño con­cen­tran 76.9 por ciento de los casos iden­ti­fi­ca­dos, según datos de Con­du­sef reto­ma­dos por The CIU.

El phis­hing con­siste en suplan­tar la iden­ti­dad de ban­cos, empre­sas, ins­ti­tu­cio­nes o pla­ta­for­mas para obte­ner con­tra­se­ñas, datos per­so­na­les o infor­ma­ción finan­ciera. El fraude no siem­pre requiere vul­ne­rar sis­te­mas infor­má­ti­cos. En muchos casos, el obje­tivo es con­ven­cer al usua­rio de que inte­rac­túa con una ins­ti­tu­ción legí­tima mediante una lla­mada, men­saje o página falsa.

The CIU señala que los men­sa­jes de texto y apli­ca­cio­nes como What­sApp se han con­ver­tido en cana­les rele­van­tes para estas ope­ra­cio­nes por su alcance y la con­fianza que gene­ran entre los usua­rios.

Según el aná­li­sis, 95 por ciento de los men­sa­jes de spam y fraude pro­viene de ope­ra­do­res fijos, desde donde inter­me­dia­rios dis­tri­bu­yen comu­ni­ca­cio­nes masi­vas hacia núme­ros móvi­les.

El 34% de los usuarios de internet ha recibido mensajes sospechosos y el 13.5 por ciento ha sido víctima directa de phishing, lo que equivale a 13.5 millones de personas. Las afectaciones más comunes entre los perjudicados son la pérdida de contraseñas (61.5 por ciento) y la vulneración de datos personales (38.5%).

Además, el 23.1 por ciento reportó pérdidas económicas directas y el 15.4 por ciento perdió el acceso a sus cuentas bancarias. La pérdida económica promedio por evento asciende a 8 mil 750 pesos.

Pese al riesgo, la adopción de medidas preventivas es baja: solo el 45.6% evita enlaces sospechosos, el 34.4 por ciento verifica al remitente y el 18.6 por ciento utiliza software de seguridad.

Especialistas recomiendan desconfiar de mensajes bancarios enviados desde números convencionales de 10 dígitos, ya que las instituciones financieras operan con códigos cortos autorizados o identificadores institucionales.

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