Solo uno de cada diez repartidores de plataforma logra prestaciones completas
Rebeca Marín
En México, la llamada economía de plataformas, también conocida como gig economy, se ha convertido en un nuevo espacio laboral que involucra a repartidores y conductores, una mezcla de prestaciones básicas de ley con programas de recompensas, más parecidos a las estrategias de fidelización a clientes que las tradicionales prestaciones que antes desarrollaban las áreas de Recursos Humanos.
Según datos oficiales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), al cierre de enero de 2026 había alrededor de un millón trescientos cincuenta mil personas inscritas como trabajadores de plataformas digitales. De ellas, apenas ciento treinta y nueve mil alcanzaron el ingreso mínimo neto que les permite acceder a los cinco seguros completos: enfermedades, riesgos de trabajo, invalidez, retiro y guarderías. El resto sólo cuenta con cobertura de riesgos de trabajo. Entre enero y junio de 2026, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) registró cerca de diez millones de personas vinculadas a plataformas digitales. Sin embargo, la cifra real de actividad mensual fue mucho menor: alrededor de un millón seiscientas mil personas.
De ese grupo, poco más de un millón fueron reconocidas como trabajadores subordinados con acceso pleno a seguridad social. En términos simples, esto significa que apenas uno de cada diez inscritos logra mantener un empleo formal con prestaciones completas, mientras que la gran mayoría se mueve en un esquema intermitente y con cobertura parcial.
Además de las cifras de la STPS, el IMSS reporta que, en afiliaciones formales, la Ciudad de México y el Estado de México concentran la mayor parte de los trabajadores de plataformas en el país. En conjunto, estas dos entidades suman poco más de ciento veinte mil registros, lo que representa cerca de la mitad del total nacional de afiliaciones formales. Dicho de otro modo: uno de cada dos trabajadores de plataformas con seguridad social está en la zona metropolitana, lo que confirma que aquí se encuentra el epicentro de la economía de repartidores y conductores.
Rappi ofrece el programa SoyRappi, que garantiza el cien por ciento de las propinas, pagos semanales, seguro contra accidentes y promociones con marcas aliadas. Es un modelo de beneficios básicos, diseñado para dar flexibilidad y cierta protección, pero sin convertirse en prestaciones laborales obligatorias.
La diferencia es clara: las prestaciones laborales, como IMSS, Infonavit o vacaciones, son derechos garantizados por ley y universales. Los otros beneficios son recompensas corporativas, para retención o fomento productivo, aunque discrecionales. Así son los criterios de las nuevas formas de economía que ruedan por las calles.

