21 septiembre, 2026

Trabajo híbrido gana terreno ante el tráfico y el costo de traslados en CDMX

Rebeca Marín

El tiempo que los trabajadores destinan para llegar a la oficina se ha convertido en un factor cada vez más relevante al momento de definir cómo quieren trabajar. En Ciudad de México, donde los congestionamientos forman parte de la rutina diaria, la posibilidad de combinar jornadas presenciales y remotas cobra importancia para los profesionales.

Durante 2025, los habitantes de la capital perdieron 184 horas al año en las horas pico debido al tráfico, de acuerdo con el TomTom Traffic Index. La cifra equivale a más de siete días y medio que las personas pasan detenidas o avanzando lentamente en sus recorridos.

A este escenario se suma el uso del automóvil particular: 22% de los viajes diarios en Ciudad de México se realiza en este medio de transporte, lo que muestra el peso que tienen los desplazamientos en la dinámica cotidiana de la ciudad.

El impacto de la movilidad también comienza a reflejarse en las expectativas de los trabajadores. El estudio La experiencia laboral 2026 en México, elaborado por WeWork y Michael Page, señala que 56.93% de los profesionales mexicanos prefiere trabajar bajo un modelo híbrido, aunque actualmente solo 33% tiene acceso a este esquema.

La diferencia entre ambas cifras muestra que existe una brecha entre la modalidad laboral que una parte importante del talento desea y la que actualmente tiene disponible.

Dentro del grupo que prefiere el trabajo híbrido, 67.7% identifica la reducción de los tiempos de traslado como su principal motivador. Es decir, para los profesionales no se trata únicamente de decidir entre trabajar desde casa o acudir a una oficina, sino de recuperar parte del tiempo que actualmente destinan a desplazarse.

Así, en una ciudad con elevados niveles de congestión, evitar algunos recorridos semanales puede representar una reducción significativa del tiempo invertido en llegar y regresar del trabajo.

El crecimiento de la preferencia por esquemas híbridos no necesariamente significa que los espacios corporativos pierdan importancia. Por el contrario, plantea una transformación en la manera en que las empresas utilizan sus oficinas.

Bajo un modelo flexible, la presencialidad puede concentrarse en actividades que requieren interacción directa, como reuniones, colaboración entre equipos, capacitación o construcción de relaciones profesionales, mientras que otras tareas pueden realizarse de manera remota.

“Hablar de flexibilidad laboral también implica reconocer el valor del tiempo de las personas. Evitar un traslado innecesario algunos días de la semana permite recuperar horas para la vida personal, sin perder las oportunidades de colaboración y convivencia que ofrece el trabajo presencial. Las empresas tienen hoy la posibilidad de encontrar un equilibrio entre ambas experiencias y responder a lo que sus equipos realmente necesitan”, señaló Claudio Hidalgo, presidente de WeWork para Latinoamérica.

Esta perspectiva modifica también la relación entre las personas y el espacio de trabajo. La oficina puede dejar de ser un lugar al que necesariamente se debe acudir todos los días para convertirse en un punto destinado a actividades específicas.

Otra variable que adquiere relevancia es la ubicación. En lugar de concentrar todas las actividades laborales en una única oficina, contar con espacios distribuidos en diferentes zonas de la ciudad puede acercar el trabajo a los colaboradores.

Para quienes viven lejos de los principales corredores corporativos, esta alternativa puede disminuir los recorridos sin eliminar por completo la interacción presencial.

El reto para las empresas consiste, por tanto, en definir qué actividades requieren presencialidad, con qué frecuencia y en qué espacios pueden realizarse. La decisión también está relacionada con las condiciones de movilidad de cada ciudad y con el tiempo que los empleados invierten diariamente para desplazarse.

Y en el caso de Ciudad de México, donde los congestionamientos representan cientos de horas acumuladas al año para los automovilistas durante las horas de mayor demanda, la ubicación de los espacios laborales y la posibilidad de trabajar de manera remota algunos días adquieren una dimensión adicional.

De cara al Día Mundial sin Auto, que se conmemora el 22 de septiembre, la discusión sobre movilidad también alcanza al ámbito laboral.

Los datos de WeWork y Michael Page muestran que reducir los desplazamientos forma parte de las razones por las que una mayoría de los profesionales consultados prefiere un esquema híbrido. Al mismo tiempo, la diferencia entre quienes desean esta modalidad y quienes actualmente trabajan bajo ella evidencia que todavía existe margen para que las empresas revisen sus esquemas de trabajo.

Más allá de la cantidad de días presenciales, el debate apunta hacia una cuestión concreta: cuánto tiempo de la jornada de una persona se destina realmente a trabajar y cuánto a llegar hasta el lugar donde realiza su trabajo.

En este contexto, el modelo híbrido aparece como una de las alternativas que las organizaciones están considerando para responder a las nuevas expectativas del talento y, al mismo tiempo, adaptar el uso de sus espacios corporativos a una dinámica laboral menos dependiente de la presencialidad diaria.

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