2 octubre, 2026

Coordenadas políticas/Martín Aguilar/Cuando el río suena

Ahora, ajustician a la maestra Susana García por una práctica de laboratorio que consiste en el análisis, al microscopio, de una muestra de semen. La acusan por ¡ABUSO SEXUAL! encabezada por el Director General del Instituto de Educación Media Superior de la Ciudad de México (IEMS), Jorge Santos Valencia y la coordinadora del plantel Azcapotzalco I «Melchor Ocampo», Anabel Andrade Martínez. Se cruzan de brazos ante los acosos, postilaciones y persecución que sufre la académica a través de su ”brazo ejecutor” desde la Dirección Jurídica, encabezada por Praxedis Valenzuela.

Estudiantes tomaron su plantel para exigir justicia en el caso de la maestra de la Academia de Biología y, de acuerdo a un boletín informativo, el trato que se le dio en la Coordinación del plantel Azcapotzalco I fue el que se reserva para una criminal de alta peligrosidad como ocurrió con el profesor Alberto Jasso que lo condujo al suicidio por no tener el apoyo de las autoridades.

La maestra Susana García sufrió un maltrato psicológico y emocional severo e inaceptable además de ser abandonada a su suerte pues, en forma despótica fue obligada a salir de su salón de clases; se le suspendieron, de manera fulminante, todos sus derechos como Docente-Tutora-Investigadora del IEMS; se le obligó a abandonar las instalaciones de la escuela; y se le sugirió que consiguiera un buen abogado para enfrentar una demanda de carácter penal.

El caso de la maestra Susana es una calca, una copia al carbón del proceso que se llevó a cabo contra el maestro Jasso, evidente represión que se ha desplegado contra la comunidad, por haber tenido el atrevimiento de exigir verdad y justicia para Jasso.

Los hechos: la maestra Susana realizó, con uno de sus grupos, una práctica de laboratorio que consiste en el análisis, al microscopio, de una muestra de semen. Se trata de una práctica científica que se lleva a cabo en escuelas de educación media superior de nuestro país, desde hace mucho tiempo. Las prácticas de laboratorio que involucran líquidos y fluidos corporales (saliva, sangre, semen) son relevantes en la formación científica de los alumnos.

Pero… como la palabra semen tiene una evidente connotación sexual, las autoridades del IEMS han retornado súbitamente a la Edad Media y han reestablecido el poder de la “Santa Inquisición”. Esta práctica de laboratorio derivó en la denuncia en contra de la maestra y, al pedir el apoyo de la secretaria general del Sutiems, Minerva Hernández Trujillo, y otros integrantes del Comité Ejecutivo, para que estuviesen presentes en la audiencia programada en la Dirección Jurídica, para el pasado viernes 25 de septiembre; la respuesta reiterada y contundente fue: ¡NO!.

Como suele ser en la mayoria de los sindicatos “blancos” el Sutiems abjuró, o sea, traicionó una vez más, de su función principal: “proteger a los trabajadores del IEMS de los abusos y excesos de las autoridades”.

Y, para colmo, los abogados de la maestra García le recomendaron que evitara involucrar al sindicato porque ello podría convertirse en un arma de doble filo pues, podría resultar contraproducente, porque “el sindicato puede aliarse con las autoridades y hundirla todavía más”.

Los representantes de la comunidad, han manifestado sus inconformidades por la violencia institucional contra los trabajadores del IEMS, diseñada y avalada por el Director General, quien tiene como brazos ejecutores a Praxedis Valenzuela, a los coordinadores de los planteles y a su personal de confianza que se convierten en abogados, jueces, ministerios públicos, fiscales y hasta redactores de las denuncias fabricadas contra los trabajadores.

Como en el caso del maestro Alberto Jasso, la maestra Susana García fue tratada, desde un principio, como culpable de haber cometido un gravísimo delito. La presunción de inocencia y el debido proceso, nuevamente, estuvieron ausentes.

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