8 octubre, 2026

Gobierno de México dejó de recaudar 4.4% del PIB por beneficios fiscales: Oxfam

Rebeca Marín

El año pasado, el gobierno mexicano dejó de percibir un billón 580 mil millones de pesos o el equivalente al 4.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) por tratamientos fiscales que reducen o eliminan el pago de impuestos a personas y empresas, planteó Oxfam México.

Se trata de las “renuncias fiscales”, definidas por Oxfam como mecanismos mediante los cuales la administración reduce o deja de cobrar determinados impuestos, como deducciones, exenciones, tasas preferenciales y estímulos fiscales, con el propósito de beneficiar a ciertos grupos, actividades o sectores de la economía.

Y aunque, en teoría, estas renuncias deberían ayudar a las familias, impulsar la inversión y promover el desarrollo económico, terminan por favorecer “a los sectores de mayores ingresos, a grandes corporaciones y a industrias con gran capacidad de influencia política”.

En el análisis ¿Incentivos para quién? Renuncias recaudatorias que subsidian a los más ricos, Oxfam apuntó que algunas de las renuncias más conocidas son la tasa cero de IVA a alimentos y medicinas, las deducciones personales y empresariales que se hacen al Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el subsidio a la gasolina.

Reiteró que, el año pasado, el gobierno de México dejó de recibir por la aplicación de estos instrumentos el equivalente al 4.4 por ciento del PIB.

“Esta cifra implica que las renuncias recaudatorias son 1.3 por ciento más de lo que destinamos a inversión pública (el 3.1 por ciento) si se compara a ambos como porcentajes del PIB”.

Según Oxfam, la problemática radica en que las renuncias recaudatorias “tienen la capacidad implícita de afectar la distribución de los ingresos y la riqueza, lo que agudiza o reduce la desigualdad”.

Así, mencionó, dichas renuncias “no solo operan en opacidad, sino bajo el riesgo de ser muy regresivas”.

Y un ejemplo de ello, detalló, son las deducciones personales y empresariales al ISR, ya que el año pasado, en promedio, casi 75 de cada 100 pesos de las deducciones personales en México se concentraron en el 10 por ciento de los hogares con mayores ingresos y 55 de esos 100 pesos beneficiaron al 10 por ciento de los hombres más ricos.

“Así, mientras las deducciones al ISR buscan evitar que las personas paguen impuestos sobre el dinero que necesitan para vivir una vida digna, en la práctica solo benefician a quienes pueden pagar lujos y servicios privados”.

Respecto a las deducciones empresariales al ISR, Oxfam apuntó que, en 2025, en promedio casi 80 de cada 100 pesos de los beneficios fiscales para la compra de vehículos estuvieron concentrados en el 10 por ciento de las empresas más grandes.

“Las micro, pequeñas y medianas empresas generan la mayoría de los empleos, pero soportan una carga fiscal considerable al mismo tiempo que enfrentan una continua incertidumbre sobre su permanencia en el mercado. En cambio, las grandes empresas tienen un mayor acceso a los beneficios fiscales que ofrece la hacienda pública”.

El organismo también señaló que las renuncias fiscales están concentradas, pues aunque en 2025 se registraron 97 medidas de este tipo, sólo 10 concentraron cerca del 80 por ciento del monto total que el gobierno dejó de recaudar, y la tasa cero del IVA a alimentos y medicinas fue la que implicó la mayor pérdida de ingresos.

Oxfam concluyó que las renuncias no deben eliminarse de tajo, sino someterse a una revisión periódica que permita determinar su utilidad social, económica y ambiental, así como establecer mecanismos efectivos de rendición de cuentas.

El organismo también consideró necesario que estos instrumentos se integren plenamente al debate presupuestal y que cada uno tenga objetivos verificables, de manera que los recursos que el gobierno deja de recaudar respondan al bienestar colectivo.

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