La Barriada/Martín Aguilar/El dinero no lo es todo

Al igual que el año pasado, los partidos políticos de la Ciudad de México están en riesgo de no tener ni para pagar las quincenas a sus empleados, pues, a partir del mes entrante, podrían dejar de recibir sus prerrogativas de parte del Instituto Electoral capitalino.

Y es que el órgano electoral ha dicho —una vez más— que no tiene recursos para cubrir esas partidas, pues en el Presupuesto de Egresos de 2022 para la capital del país no se contempló una ampliación al respecto.

El IECM, encabezado por Patricia Avendaño Durán, ha informado a los partidos que si los diputados de sus fracciones no promueven una ampliación presupuestal, entonces se olviden de sus quincenas, al menos durante los últimos tres meses del año.

Parece que la intención del organismo electoral es poner contra la pared al Congreso de la Ciudad de México, a fin de que presionen al gobierno para destinar un presupuesto extra y puedan pagarles puntualmente a sus partidos.

La ley obliga al gobierno a otorgar partidas presupuestales mensuales a cada partido político con registro, y la cantidad depende de los votos que hayan obtenido en las elecciones previas.

El año pasado, todos los partidos sufrieron para pagar a sus trabajadores de base y colaboradores, a los cuales les tuvieron que reducir el sueldo a la mitad e, incluso, suspendérselos temporalmente.

Hasta la dirigencia de Morena se quejó de la falta de presupuesto y tuvo que echar mano de recursos de algunas dependencias del gobierno y de alcaldías afines, que se mocharon para que la 4T siguiera funcionando.

Al final, aunque tardíamente, la administración de Claudia Sheinbaum aprobó una partida extraordinaria, pero sólo para saldar deudas del año anterior. Para este año, el Congreso local no concedió al instituto ningún incremento.

Si bien es su obligación dotar de prerrogativas a los partidos, Avendaño Durán y sus muchachos aplican eso de “debo, no niego, pago, no tengo”, que las abuelas decían a los aboneros cuando les iban a cobrar.

El problema es delicado, pues los consejeros electorales quieren tomar como rehenes a los diputados, ya que, si no les gestionan dinero extra, no habrá forma de evitar que dejen sin dinero a sus respectivos partidos.

Y ante la inminente llegada de un año preelectoral que se antoja candente, la importancia de los recursos cobra especial relevancia, pues, sin dinero, los partidos no pueden “aceitar” a sus bases territoriales, que son las que ejecutan la logística el día de las elecciones.

Quizá los únicos que no sufrirán serán los de Morena, que cuentan con todo el apoyo de la administración local para sufragar la mayoría de las necesidades que sus estrategias electorales requieran.

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